El doble y la nada
España, tras la derrota de Robredo y Nadal ante Novak y Stepanek, abocada a ganar los dos últimos individuales para no luchar por el descenso en la Davis.


Queridos amigos capitanes, niños y niñas, checos y checas, la cosa es dura: si cada vez que el equipo español de Copa Davis arranca en una eliminatoria que no sea contra Andorra, Kazajistán o las Islas Comores, se parte de la base de que hay que ganar forzosamente al menos tres de los cuatro partidos individuales, pues el margen de error es mínimo: exactamente, el 25%.
Así las cosas, demasiado bien estuvo llegar el año pasado a la final de Australia. Así, va siendo hora de preguntarse no ya por las desapariciones de Albert Costa o Álex Corretja, ni por las recientes lesiones de Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero, sino, como en su tiempo dijo Julio Anguita, por El Programa. El Pograma, que dicen Don Manuel Ruiz de Lopera y los suyos. El Programa, el proyecto de una buena pareja de dobles. Como los hermanos Bryan o como Sergio Casal y Emilio Sánchez Vicario, que no están tan lejos y nos cogen más cerca. "Este es nuestro proyecto", dijo ayer Arrese. Bueno: mientras no haya que llamar a Vivi Ruano...
Arrese lo intenta. Un buen doble no nace: se hace. Y se moldea: lo hicieron Gisbert y Orantes y los citados Casal y Sánchez. Jordi Arrese lo sabe de sobra. Trabaja en el asunto, intenta cosas. Pero un doble necesita la mo-ti-va-ción de los hermanos Bryan, dos ociosos señoritos californianos que estarían ligando rubias idiotas en Huntington Beach si no fuera por el doble. Entre el doble y la nada de las gatitas rubias, los hermanos Bryan eligen el doble.
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Los woodies australianos se hicieron millonarios con los dobles: como Casal y Sánchez. Entre el doble y la nada, España elige por ahora... los individuales. Y cuando Ferrero y Moyá se lesionan, tiembla hasta el apuntador. En España, la ruta entre el doble y la nada está marcada por una rotura fibrilar o un esguince de tobillo grado dos.
Que levante la mano el que pensara de verdad que Rafa Nadal y Tommy Robredo podían ganar este doble en el desierto de goma roja ante Cabeza Plana Novak y Morritos Stepanek. Nadal cedió el servicio dos veces, suficiente para perder los sets primero y tercero. En la segunda manga, vital, Robredo arriesgó demasiado en un resto que era punto de set. Y en la muerte súbita, Cabeza Plana Novak, con una doble falta, nos dio más oportunidades que al Platanito, pero no era el mejor día de Nadal. Para seguir vivos en la Copa Davis 2004, hoy sí que necesitamos buenas noticias de Dios o de Feliciano. Y por cierto: en Huntington Beach, California, se está muy bien.