Ir a ver al Madrid será un infierno
El Madrid ha elegido quizá la peor opción posible al haber apostado por el Rockódromo para que su equipo de baloncesto juegue allí sus partidos la próxima temporada. El escenario es magnífico, pero los accesos conducen a un atasco permanente por una carretera, la de Extremadura, que se colapsa en las horas punta. Ya sé, hay una estación de metro a medio kilómetro, pero también existe cuando allí se celebra el Masters Series de tenis y a los ciudadanos no hay quien les convenza de que lo utilice. Si cuando hay tenis los atascos son monumentales con una hora flexible de entrada, cuando todo el público acuda a la misma hora, el colapso será total.
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Vale que muchos partidos serán los sábados o los domingos, pero otros tantos más serán los martes o los miércoles a última hora de la tarde, según juegue el Madrid la Uleb o la Euroliga, justo cuando las poblaciones de Móstoles y Alcorcón regresen a casa. Flaco favor hará el Madrid a la candidatura olímpica al constatarse que los accesos a las instalaciones son un infierno, como sucede cada vez que La Peineta registra media entrada. Existe la opción de Vistalegre, de propiedad privada y donde juega el Estudiantes subvencionado por el Ayuntamiento y la Comunidad, pero el Madrid tiene el prurito de no compartir campo con nadie.
El Palacio de los Deportes sería la mejor solución, pero su retraso impide que el Madrid comience allí la temporada. Además, el suelo estará elevado con andamios hasta marzo, cuando se celebren los Europeos de atletismo, para que la pista sea visible desde las gradas. La situación del Palacio fue ayer denunciada por Simancas, portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, a quien, por cierto, buena falta le hace un asesor en materia deportiva. Todas sus críticas fueron ciertas, pero cuando lamentó que la pista del Palacio no valiera para los Juegos Olímpicos, su patinazo fue monumental. ¿Quién no sabe que en los Juegos el atletismo se celebra en un estadio?
