En el Madrid nadie es vulgar
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El Sevilla gustó. Y eso que se llevó dos goles. Pero Caparrós puede presumir de manejar un equipo serio, equilibrado, trabajador y con uñas afiladas. Echa de menos a Reyes, es verdad, porque López es mucho menos incisivo, por supuesto. Pero en una visión global, por el Bernabéu pasó un equipo con concepto, en el que Baptista es el jugador desequilibrante. Lo malo para la Bestia y para el Sevilla es que el Madrid no perdona. O matas o te mata.
Yasí sucedió incluso sin Ronaldo. En su ausencia, los volantes tuvieron que multiplicar el ingenio para buscar soluciones. El Madrid llegó a Esteban por habilidad, con toque, con triangulación y mucha, mucha elaboración. Faltó el martillo brasileño, y apareció el oportunismo de Raúl y la bravura de Portillo. Es la diferencia: el Sevilla no encontró soluciones para doblegar a César, mientras que los madridistas son todos letales. Lo vimos en el golazo de Solari, propio de un superclase. Así es este Madrid: nadie es vulgar.