El Tenerife pudo sacar algo más en Vitoria
Se enfrentó a un Alavés que no se pareció en nada al de la Copa. Los canarios desperdiciaron sus ocasiones


El partido de las autonómicas fue infumable. El Alavés mostró su peor cara y el Tenerife estuvo serio y más enchufado. A pesar de ello, el resultado dejó muy mal sabor de boca a los vitorianos, que venían de clasificarse para semifinales de la Copa y su principal objetivo es el ascenso a Primera. Aunque los canarios pretendieran algo más, se fueron satisfechos, porque empiezan a mostrar algunas virtudes que hasta ahora estaban escondidas. Algo que ya es bastante tal y como está el listón de exigencias en torno a la escuadra chicharrera. Este no es su año. No hay ninguna duda. Si el de ayer fue el mejor partido de la era Marrero, vaya tarea que tienen por delante.
El partido comenzó con un mal control del Alavés. La tarde no mejoraría mucho a partir de entonces. La defensa del Tenerife se colocaba muy bien y sus pocos fallos eran corregidos por un magnífi co Alvaro Iglesias. Marrero tiene ahora un dilema entre este guardameta, Baines y Enke. Los isleños tampoco desdeñaban la contra, pero no tienen dinamita arriba y les cuesta una barbaridad marcar goles. Lo poco que les llegaba a los puntas lo remataban al anfi teatro. Mientras, el Alavés tenía la pelota, pero su pegada también era nula: Rubén Navarro, en una falta; Astudillo, de cabeza; una vaselina de De Lucas y todos para el vestuario. Fue una primera parte para olvidar, con el público frotándose los ojos y comparando el AVE de la semana pasada contra el Celta con este mercancías destartalado de la Liga.
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Si la primera parte fue un pestiño, la segunda no le fue a la zaga. El Tenerife reculó y los de Mel llegaron con más facilidad por las bandas. Especialmente por la de Galván. Pero Marrero se dio cuenta de la circunstancia y movió ficha para crear problemas con las contras. Y ahí emergieron los centrales del Alavés con una contundencia espectacular. Tan sólo dos disparos de De Lucas resueltos por Iglesias y todos a la ducha.
El Alavés tiene aún mucho margen de mejora y el Tenerife sonrió al empatar en Mendizorroza, pero si hubiera tenido un poco más de puntería, podría haberse llevado los tres puntos. Lo hizo el Éibar la semana pasada al aprovechar sus oportunidades.