Coverciano: el corazón del Calcio
La escuela de entrenadores de Italia aglutina todo aquello que tiene que ver con la cultura futbolística del país: táctica, pasión, ciencia aplicada al deporte...
El fútbol es fatiga, trabajo, agonía, respeto por tu propio ego y respeto por el contrario". El pensamiento es de Francesco Rocca, seleccionador Sub-20 italiano, que acaba de poner punto fi nal a un duro entrenamiento en uno de los cinco campos del Sector Técnico Italiano de Coverciano: la escuela nacional de entrenadores de Italia. "La patria de la táctica", como la defi ne Luigi Natalini, director de los cursos para futuros técnicos, el país en el que se escriben libros con títulos del cariz de Y al séptimo día Dios creó al entrenador.
Inaugurada en 1950, la escuela de Coverciano aglutina todo aquello que signifi ca el fútbol en Italia: entrenadores de mucha pizarra, ciencia aplicada al deporte, pasión por el juego, devoción por el contragolpe como muestra de la inteligencia y picaresca latinas. Todo siempre bajo el mandamiento único de que lo importante es ganar. Paradigma que permitió, incluso, en el debate abierto con la pérdida de la hegemonía de sus clubes en Europa, que parte de la Prensa, entrenadores y jugadores aceptaran el posible abandono del estilo histórico que implantaron y desarrollaron Foni, Gipo Viani y Nereo Rocco entre los años 50 y 60: catenaccio y contragolpe. Y también que, por ejemplo, esa bajada de escalón coincidiera con ciertos guiños al fútbol español; algo impensable desde Luis Suárez hasta la aparición de la Quinta del Buitre. "Nosotros enseñamos todo tipo de tácticas. Todo es cuestión de modas marcadas por el resultado. Mientras se gane da igual si juegas marcando al hombre, en zona, o al contraataque. Aquí hay muchos equipos que ahora juegan con zona mixta, que es la que utilizó Bearzot en el Mundial 82. También está el Milán, que busca un juego más elaborado o el Roma de Capello, que ahora es más ofensivo... Lo que no se puede discutir es que el fútbol italiano tiene una mentalidad innata que le ha hecho ganar muchos títulos. Ese sentimiento está bastante generalizado, aunque no todo el mundo piensa así. El hincha italiano no es un amante del buen fútbol en general, eso se da más en España. Aquí miran sólo por su equipo y no les importa tanto cómo juegan los demás", afi rma Natalini.
Seguridad. "Al final, el técnico elige cómo juega su equipo. Nosotros no imponemos una manera de jugar a nuestros alumnos", sentencia Natalini. Sin embargo, esa pluralidad, no esconde que el perfi l medio del técnico italiano se sienta más cómodo resguardándose atrás que con un modelo con el que sienta la necesidad de llevar la iniciativa. "Los tifosi pueden aceptar un buen partido de su equipo y que no gane, pero no más. Ejercen mucha presión cuando su equipo no vence, que es lo que les importa", concluye Natalini. Esa primacía del resultado la asocian los italianos a su propia historia. Con el catenaccio y la contra obtuvieron victorias cuando el país aún se sentía humillado y derrotado tras la II Guerra Mundial.
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Pasión. También ligan su modo de juego a la pasión y a la inteligencia de los latinos. Desde una supuesta inferioridad, conciben el juego como un constante engaño al enemigo: conceden espacios y el balón esperando el error del contrario. Sobre esa estrategia han cimentado su caché y su leyenda: parecen muy serios atrás y disimuladamente despreocupados por el ataque, pero al mínimo fallo matan con contras de alta precisión. Esas imbricaciones entre pueblo y estilo son las que utilizan muchos de los apegados catenaccio en los momentos de duda. Aunque la sequía de títulos en Europa en los últimos años no se le achacan sólo al viejo estilo. Candido Cannavó, director de La Gazzetta dello Sport durante diecinueve años, declaró en El Mundo Deportivo que "el tacticismo de Sacchi fue una ruina. Fue el profeta de un tacticismo exagerado. De ese 4-4-2 en el que lo importante es la táctica, el corsé. Él tuvo la fortuna de contar con jugadores extraordinarios (Baresi, Maldini, Rijkaard, Gullit, Donadoni, Van Basten...) pero fue una ruina para el resto".
Tampoco deja de ser curioso que Rocca, el seleccionador Sub 20, ayudante de Vicini en Italia 90 y de Sacchi en EE UU 94, rechace infl uencias: "Soy un entrenador físio. Ese es mi estilo, no es el del fútbol italiano, que busca ganar con el mínimo esfuerzo. La táctica puede ser un 4-4-2, pero si no se corre, ¿qué táctica es? Pasa lo mismo con el discurso de la técnica, que es bello, pero en velocidad. Quizá este sea el nuevo Calcio, coincidente a la publicidad de una bolsa del Museo de Coverciano: "Después del músculo, lo más importante de un jugador es el corazón".