Demasiados intereses
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Las negociaciones entre Telefónica, Alonso y Renault se encuentran al borde del abismo del fracaso. ¿Qué ha ocurrido cuando parecía que el acuerdo estaba cerrado? Pues me cuentan, quien conoce bien la problemática y nada gana o pierde con ella, que está resultando una quimera conciliar tantos intereses dispares. Me explico... aunque no es fácil. En principio, Telefónica puja por la imagen de Alonso, todo un fenómeno mediático. Briatore, jefe de su escudería, con la habilidad que le ha hecho multimillonario (y en euros), atisba el chollo que puede representar una gran empresa de telecomunicaciones. Recurre a sus contactos de alto nivel en España y el patrocinador recibe la recomendación de ampliar su inversión.
Telefónica aumenta su aportación, se gana un espacio en el monoplaza pero sigue teniendo como prioridad al piloto. Ahora el disgustado es Fernando, que cree que la parte que le corresponde de la bolsa no satisface las pretensiones del patrocinador, que le reclama para una serie de compromisos con la empresa. Renault, o mejor dicho Briatore (junto con su avispado intermediario) tienen su porción del pastel, pero quien se queda fuera de juego es el auténtico protagonista, el reclamo de toda la operación. Y mientras, los paganos comienzan a sentirse vilipendiados con tanto ir y venir. Resumen: malas caras, desencuentro y riesgo de ruptura. ¿Habrá quien lo salve? Quizá sí...
