España dice adiós al sueño de semifinales
Tocó fondo ante Rusia en un partido que supuso la tercera derrota


Huelga decir que la Selección ha dicho adiós a las semifinales. Veníamos haciendo cálculos quiméricos que obraran el milagro, pero siempre sobraron las matemáticas y faltó juego. España selló ayer su tercera derrota en este Europeo, ante una Rusia correcta (30-36), lejos de su esplendor.
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La clasificación final será discreta, ni última ni cercana a las medallas. Propia de la irregularidad que caracteriza al balonmano continental. Un ejemplo: Croacia, campeona del mundo en 2003, fue 16ª en el Europeo 2002. El equipo español no sube al podio desde los Juegos de Sydney y en Eslovenia podría firmar su peor clasificación en nueve años, ya que desde 1995 (undécima en el Mundial) nunca ha bajado de la séptima plaza. Ante Rusia, la primera decisión de Argilés fue dejar fuera de la lista de 14 a Iker Romero. La Selección salió dispuesta a encontrar su juego, a circular el balón, a buscar a los extremos, a no abusar del lanzamiento precipitado. Había aire fresco: 6-3. Lo malo es que se vició pronto.
Dos exclusiones de Juancho y otra más de Chechu Fernández dieron la iniciativa a Rusia. Barrufet no paraba y el marcador se abría: 11-15. Tras el descanso (14-16), más cambios. Argilés probó a Roberto García (extremo) de lateral. Una doble sanción de dos minutos al rival y el acierto de Hernández pusieron el duelo en un puño (20-21). Rusia volvía a coger aire y la Selección fue incapaz de pescar ganancia tras disputar seis minutos con superioridad numérica. Se le había ido el partido: 27-31. En Rusia brilló Kokcharov; en España Demetrio Lozano asomó la cabeza. Los pivotes, por cierto, cero goles otra vez.