Yo digo Gabriel Forteza

Fútbol sin fronteras

Gabriel Forteza
Redacción de AS
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A algunos todavía nos choca ver a brasileños en Moscú o Alemania, coreanos en San Sebastián o chinos en Xerez, pero lo cierto es que al fútbol se juega con los pies y que un grito en carrera vale más que mil palabras. Algo así se desprende del debut de Andrija Delibasic en el Mallorca. El recién llegado a la isla no sabe dónde está, ni cómo se llama el compañero más cercano, pero se ha encontrado con un entrenador como Luis Aragonés que combina el cariño con la vehemencia cuando trata a sus jugadores; y tras cuatro entrenamientos, ayudado en el idioma sólo por Stankovic (compañero sin ficha federativa), le llevan a Zaragoza y en los 90 minutos de juego marca un gol y da la asistencia de otro.

Con esto se demuestra que el fútbol no tiene idioma, que el fútbol sin fronteras es una realidad y sales al campo a jugar hablando de fútbol sobre el césped. Poco importa lo que se dijeran en la celebración del gol Delibasic y Nené, su entendimiento se produjo con el balón de por medio, como dos minutos después hizo el propio Delibasic con el holandés Bruggink para que éste marcara el segundo gol. El fútbol es increíble, mientras el uruguayo Ligüera no se ha adaptado, el serbio llega, mira, ve y juega, ¡y cómo juega! Permanezcan atentos al gol de Delibasic, éste ha sido el primero, pero no será el último, aunque no se entienda con sus compañeros. Fútbol sin fronteras.

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