"Prefiero que me bailen a perder así"
Las palabras de Diego Tristán resumen el sentir de una plantilla que se mostró dolida por la forma en que cayó derrotada en San Mamés

La derrota del Deportivo en San Mamés ha escocido más por la forma en que se produjo que por el hecho en sí de salir derrotado. Nadie esconde que la oportunidad de acercarse a Real Madrid y Valencia también tiene algo que ver, pero la manera en que se desarrolló el partido y los méritos contraídos por unos y otros ha dolido especialmente a los deportivistas.
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Diego Tristán fue, quizás, el más gráfico a la hora de describir el sentir de la plantilla: "Personalmente prefiero que me metan cinco y me bailen a perder de esta manera. Me duele la derrota porque ellos llegaron una vez y nos marcaron un gol que nos supuso una derrota injusta. Estoy muy dolido". El sevillano, en declaraciones a los micrófonos de la Cadena SER, admitió la urgencia con la que el Deportivo afronta el próximo compromiso, el domingo frente al Sevilla en Riazor: "Ahora tenemos que tratar de que los puntos se queden en casa como sea. Hemos perdido una gran oportunidad de acercarnos al Real Madrid y al Valencia. No ha podido ser". Sobre la ocasiones de las que dispuso, tiene claro que "la que más me jode haber fallado fue la oportunidad en la que me giré, porque la vi dentro. Vi el pase de Djalminha y tenía controlada la posición del defensa. Rematé, pero se fue por muy poco".
Mirar adelante. Joan Capdevila, que en San Mamés retornó al lateral izquierdo, también se mostró contariado por la forma en que llegó la derrota: "Claro que estoy fastidiado. Tuvimos más oportunidades y teníamos controlado el partido, pero ellos aprovecharon la única ocasión de que dispusieron. Duele irte de vacío cuando has hecho méritos de sobra para llevarte al menos el empate. Pero lamentarse no sirve de nada. No hay que darles más vueltas. Debemos aprender de los errores y pensar en el encuentro del próximo domingo. Hay que ganar al Sevilla sí o sí". Las caras de la plantilla, que aterrizó en Alvedro pasado el mediodía, denotaban la rabia y el desencanto por una derrota nunca debió ser tal, sobre todo porque el Valencia y el Real Madrid se ponían a tiro.