"Hemos pasado de posibles a probables"
Ruiz Gallardón cree firmemente en las opciones de Madrid para albergar los Juegos de 2012: "Y ya no hablamos simplemente de una posibilidad"

Primera sorpresa. Aparece sin séquito. Y uno siempre imaginó (ingenuo, quizá) que un alcalde se acompañaría, al menos, de un asistente que tomara notas, de un par de asistentes que no tomaran nada, secretario, secretaria y chófer. Y un móvil que no dejara de sonar, todos temas importantísimos. Pues no. Entra, sonríe, ofrece la mano antes de que desenfunde el otro (declaración de intenciones) y se acompaña únicamente de Marisa González, directora de Comunicación, guapa, pantalón vaquero.
Uno siempre imaginó un alcalde de pelo blanco o con chaqueta blazier y zapatos castellanos o incluso calvo, pero con fijador en los ricitos de la nunca. Pues nada. Ni siquiera lleva gemelos en los puños de la camisa. Ni pulseritas de cuero de esas que usan los postpijos y los intrépidos jugadores de pádel. Ni un sello en el índice, ni insignias. Nada. Así es complicado integrarse en ciertos entornos.
Gallardón (Madrid, 1958) se disculpa por la impuntualidad, se ha adelantado unos minutos a la cita prevista, "es que el tráfico cada vez está mejor", bromea (creo) y acepta con deportividad las guasas: "Es que os estáis saliendo...".
Tiene esa delgadez de los que no hacen deporte, delgadez congénita o de mucho estudiar y que se te olvide comerte el bocadillo de nocilla. Hay pocos casos. El suyo es uno: era abogado a los 21 años y concejal a los 25.
Ocho meses después de ser elegido alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón visitó AS para hablar de las posibilidades de la capital como candidata a los Juegos de 2012. Su puesto en la alcaldía le convierte también en Presidente del Consejo de Administración de un proyecto olímpico que empezó hace tres años siendo poco más que una utopía y que ahora es una realidad con serias opciones de éxito. "Quizá lo más importante es que primero fuimos un sueño, luego una candidatura con posibilidades de ganar y hoy somos un proyecto con probabilidades de hacerlo. Y la gente lo ha percibido y cada son más los que creen en nuestra candidatura".
Gallardón no es un hombre del deporte, tampoco un gran entendido al estilo Rajoy, el sucesor. Y no lo oculta, pregunta mucho, incluso con cierta humildad. Pero ha sabido rodearse, "el mejor es el que tiene el mejor equipo". Sus asesores son Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid, y Feliciano Mayoral, consejero delegado de la candidatura y cerebro del proyecto. Ambos se unen poco después a la reunión. Un póster de varios jugadores del Real Madrid subidos a La Cibeles despierta la ironía del alcalde, contrario a que se utilice el monumento para las celebraciones deportivas: "Esta foto tendréis que quitarla y poner una de Ronaldo...".
Y se explica, más en serio: "Queremos que el Madrid celebre sus títulos junto a La Cibeles, pero no subiéndose a la diosa, que está muy frágil. Intentaremos idear algún sistema para que las fotografías de la celebración refl ejen esa cercanía... En cualquier caso, deseo aclarar que me gustaría que tuviéramos los mismos problemas con Neptuno", sonríe, otra vez.
El ejemplo Florentino. Sale el nombre de Florentino y el alcalde no escatima elogios: "Ha emprendido un sistema profesional de gestión, muy poco pasional. Es un dirigente que sabe dar un paso atrás, que contiene, que representa la solvencia. Y es importante esa estética para que la pasión no se convierta en agresión. Para un alcalde es, sin duda, un gran presidente, como lo es también el del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo".
Feliciano Mayoral, madridista confeso, recuerda que el periódico británico The Guardian citaba recientemente, entre aquellos factores que juegan en favor de la candidatura madrileña, al Real Madrid. "También hablan de nuestros puntos fuertes: la cercanía de las instalaciones, la proximidad del aeropuerto, las buenas comunicaciones... De hecho podemos decir que la de Madrid es la candidatura más compacta de las nueve que se presentan".
"El principal inconveniente que nos ponen es la cercanía de Barcelona 92. Y lo asumimos, sabemos que Barcelona es nuestro mejor ejemplo y aval, pero también nuestro principal problema. Sólo un país tan poderoso como Estados Unidos ha organizado dos Juegos en un intervalo de 20 años (Los Angeles 84 y Atlanta 96)".
La candidatura madrileña ha entrado este año en un momento crucial de la carrera olímpica, pues el 18 de mayo se sabrá qué ciudades superan el corte. Pero no es sufi ciente con cumplir con los requisitos precisos o contestar de forma adecuada al cuestionario del Comité Olímpico Internacional. Eso es importante, pero hay más. Existe también un complicadísimo entramado de intereses para dominar los 125 votos en juego, una lucha de infl uencias que tienen que ver con la alta política. Y en ese mundo, cualquier detalle resta o suma puntos. Por ejemplo: está prohibido hablar mal de una candidatura rival. Se valora hablar bien.
Tal vez por eso, París citó a Madrid como principal adversario para ser sede de los Juegos de 2012. Tal vez por eso y para hacer de menos a Londres y Nueva York, rivales anglosajones y contendientes con posibilidades. Lo cierto es que París, derrotada por Barcelona y por Atenas, parece, en estos momentos, el adversario a batir.
"Es fundamental pasar el corte en mayo, porque así sabremos si nos aprueban el examen", insiste Gallardón. "Eso demostrará que somos una ciudad apta para albergar los Juegos Olímpicos. La elección final ya no dependería de nosotros, pero sabríamos que estamos preparados para conseguirlo en cualquier momento. Y yo no tengo dudas, a este respecto, Madrid será una ciudad olímpica".
A pesar de su indudable habilidad política (toreo con dos manos o fútbol con dos pies), el alcalde no habla exactamente como un político, dice cosas. Y dice tantas que en algún momento solicita el cuartelillo del off the record, que en este caso es ponerle la capucha al Bic. "Encajo y acepto cualquier crítica a mi persona, pero estoy muy interesado en que el proyecto de Madrid 2012 salga bien y para ello necesito ayuda".
Apoyo popular. Respecto a la implicación de la ciudadanía, "las encuestas dicen que más de un 80% apoya el sueño olímpico", apunta Manuel Cobo. "No obstante, si nos dan los Juegos tendremos siete años por delante para que se dispare el fervor de la gente. Ahora es pronto para hablar de voluntariado, aunque tenemos peticiones".
Gallardón también sale al paso de las dudas de los más escépticos. "Puedo asegurar que si pasamos el corte el dinero que necesitemos no saldrá del bolsillo de los madrileños. No habrá impuesto olímpico. La mayor parte de la inversión vendrá de la Administración General del Estado, que financia más de un tercio de las infraestructuras, que al fi nal redundarán en benefi cio de todos los españoles. He subido los impuestos en Madrid y he sido criticado por ello. Y en parte podría haber justificado esa subida hablando de los Juegos, pero no lo hice. Jamás utilicé ese concepto".
Una de las grandes preocupaciones de los madrileños tiene que ver con las constantes obras que sufre la ciudad, algo que en su día sorprendió al actor Danny de Vito, que, al ver las calles patas arriba, deseó que encontráramos cuanto antes el tesoro que buscábamos. ¿Serán los Juegos otro motivo de colapso?
Responde el alcalde: "El caos circulatorio se genera al interferir en las arterias de comunicación. Y eso no ocurrirá porque ninguna de las obras afectan a los puntos nodales. Caos lo provoca, por ejemplo, la obra de Cuatro Caminos, pero ese era un compromiso electoral que teníamos que cumplir y que será positivo para Madrid".
Una de las principales misiones de la candidatura de Madrid 2012 es presentar ante el Comité Olímpico Internacional un proyecto en que no se hereden tras los Juegos instalaciones muertas. "Puedo asegurar que en Madrid no habrá cadáveres de hormigón", afirma el alcalde. "Todas las instalaciones fijas serán reutilizables y útiles para la ciudad. Por eso, parte de la infraestructura que se utilizará será efímera, como ocurrirá con el velódromo, que se desmontará finalizados los Juegos".
Que Madrid cree en el proyecto lo demuestra el hecho de que en las inmediaciones de lo que será la Villa Olímpica ya se han multiplicado por cuatro los precios de la vivienda, al tiempo que prolifera la inauguración de hoteles. "Al igual que sucedió en Barcelona, las residencias que formen parte de la Villa serán después vendidas a particulares, que disfrutarán de todas las infraestructuras creadas".
La promoción deportiva de la ciudad será fundamental de aquí al corte y desde entonces hasta la elección final. Feliciano Mayoral recuerda que en Madrid "se disputarán los torneos preolímpicos de hockey, voley y lucha, además del Europeo de natación, que también será clasificatorio para Atenas. Asimismo se celebrará el Súper Grand Prix de Atletismo. Y en junio la antorcha olímpica pasará por la capital, en lo que será un buen momento para demostrar el entusiasmo que siente la ciudad. Además está el Masters de tenis, el Mundial de ciclismo en 2005...".
Por si fuera poco, Mayoral revela que se está negociando con la FIBA la organización del Campeonato de Europa de Baloncesto en 2007, un torneo que se disputaría en el nuevo Palacio de los Deportes de la calle Goya, todavía en proceso de reconstrucción.
Al respecto de la nueva ubicación del Pabellón Arena (baloncesto), previsto en los terrenos de la vieja Ciudad Deportiva y que ahora se construirá junto al estadio olímpico, Mayoral aclara que la candidatura ha mejorado con el cambio. "Ningún otro proyecto ofrecerá a los atletas la posibilidad de ir caminando a las instalaciones más importantes. La final de baloncesto y la gimnasia compartirán escenario, que aumentará su aforo de 15.000 a 20.000 espectadores. El resto del basket será en el Rockódromo y Coslada construirá el pabellón de voley". En este sentido, Gallardón explica que los terrenos que dejará libre el Madrid "todavía estarán consolidándose en el 2012".
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Recta final. Si, como parece, la candidatura supera el corte, entre el próximo mes de mayo y hasta el 6 de julio de 2005, cuando se haga pública la ciudad elegida, Madrid vivirá la parte decisiva de la carrera olímpica. Cuando se afronte ese tramo, ya serán muchos los que se unan a la ilusión que es ahora de unos pocos. "En ese momento será una mayoría de gente la que entienda que es posible lograrlo y el impulso humano y de infraestructuras estará dado", admite el alcalde.
Después de casi dos horas de animada conversación que mezcla deporte, política y mucho off the record (off the Bic), Gallardón mira con disimulo el móvil, que no el reloj. Es la hora. Esperan scalextrics, problemas vecinales, la búsqueda del tesoro, ese tráfico que sólo mejora cuando pasa él y otros mil asuntos que quizá podrían tener una solución más fácil si el sueño de los Juegos es, como parece, algo más que eso. Ojalá.