Nani Roma, un gran personaje
Nani Roma es un pionero cuya figura se irá mitificando con el tiempo. Él no ha popularizado su deporte como hizo Bahamontes con el ciclismo, Santana con el tenis o Ballesteros con el golf. Las motos estaban popularizadas desde que Nieto comenzó a coleccionar títulos mundiales. Pero en las motos sí que nos faltaba ganar el Dakar. Y no sería porque no se ha intentado. Mas, Arcarons, Esteve, el mismo Roma, siempre participaron en el Dakar con el único objetivo de vencer. Y año tras año se resistía. Hasta que lo ha conseguido Roma. Conviene, pues, conocer a este personaje que el 18 de enero de 2004 entró en la historia del deporte español.
Noticias relacionadas
Roma, por lo pronto, es una persona que engaña. Su imagen puede resultar hosca -cuestión de fotogenia-, pero su personalidad es todo lo contrario. Es abierto, simpático, trata con familiaridad a los desconocidos, como si les conociera de toda la vida. Se emociona viendo las fotos del Dakar. Está hablando, ve de reojo la foto sobre el podio en la que están su mujer y su hija, y entonces calla. Durante unos segundos los recuerdos le absorben. Cuando sale de su fascinación, recupera la charla con toda normalidad, pero no se da cuenta de que sus ojos se han humedecido. Un gran tipo este Roma, que habla con desparpajo sin esconder sus ambiciones.
Conviene decir también que es fuerte como un roble. Sus piernas, sus brazos, su espalda, esconden músculos de acero. Sigue una preparación bestial. De otra manera no aguantaría 11.000 kilómetros de pie sobre la moto. Porque en el Dakar, como en los demás raids -y participa en unos cuantos cada año-, se compite de pie para guardar mejor el equilibrio. Si al día siguiente de hacer un recorrido equivalente al Gijón-Cádiz campo a través aún conserva fuerzas para seguir adelante, es porque no descuida su preparación un solo día. Así es Roma. Un ultraprofesional. Como sus compañeros. Pero con una diferencia. Él es el más rápido.
