Yo digo Juan Mora

Roma se lo merecía

Juan Mora
Importado de Hercules
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A la novena fue la vencida. Llegar, tenía que llegar. Porque Nani Roma no sé si será el mejor piloto de raids que haya en el mundo, pero al Dakar le tenía cogida la medida. Nunca lo conseguía ganar. Unas veces eran las averías, otras las caídas, el caso es que su ambición, quizá su físico tan alto que no le ayuda en este tipo de pruebas, provocaba que tuviera más percances que ningún otro piloto. Y en esta apreciación sí que no soy sospechoso, porque estoy entre quienes piensan que la suerte siempre se reparte. Las desgracias de Roma tendrían sus causas, él bien las conocería, y el año que las pusiera remedio tendría que ganar.

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Lo ha hecho en la segunda ocasión en que ha terminado el Dakar. La primera fue en 2000. Fue 17º, una clasificación que no responde a sus expectativas. Roma participa en el Dakar con el único objetivo de ganarlo. Ese año, siguiendo su costumbre, iba líder, nada menos que con 22 minutos de ventaja después de cuatro victorias de etapa y cinco segundos puestos, cuando en la antepenúltima etapa se le averió la moto. Seis horas tardó en llegar el camión de asistencia. Cuando se presentó en la meta ya había perdido el Dakar. De las siete ediciones anteriores en las que abandonó, en dos de ellas iba clasificado en segunda posición.

Roma es, pues, un rival duro en el Dakar. Hasta en las ocasiones en las que tuvo que abandonar prematuramente dejó su impronta. En 1996 y 1998 llegó a ser líder, en 1999 ganó dos etapas y en 2001, tres. Por fin ha ganado. Es un triunfo que se negaba a los pilotos españoles. Hemos tenido campeones de motociclismo en todas sus cilindradas, en rallys, tenemos hasta un futuro campeón de Fórmula 1, pero nos faltaba el Dakar. No había razón para que Roma, un campeón del mundo de enduro, ganador de la Baja Aragón, del rally de Cerdeña, de Egipto, de Túnez, saldara la deuda. Roma ha entrado en la historia. Se lo merecía más que nadie.

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