Primera | Betis - Real Madrid

Alfonso, ídolo de paso entre el Buitre y Raúl

Tras pasar por Real y Barça, se ha asentado junto a Lopera

<b>ESCENARIO DE GRANDES TARDES</b>. Alfonso quiere completar otra gran faena en el Ruiz de Lopera.
Juan Jiménez
Redactor Jefe
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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Alfonso Pérez Muñoz fue ídolo transitorio en un periodo de entreguerras del Madrid. Testigo directo de los pitos del Bernabéu al último Butragueño y de las primeras noches grandes de Raúl en Chamartín, Alfonso, que se lesionó de gravedad por primera vez en el Camp Nou en enero del 94, se rompió de nuevo en la primera jornada de la temporada 94-95. Manolo Jiménez se lo llevó por delante. "Aunque no me hubiese lesionado, Raúl hubiese salido seguro. Jugadores con ese talento salen siempre". Raúl caló pronto en el madridismo, así que Alfonso decidió cambiar el rumbo. Podía haber sido en el Madrid pero en el camino se cruzó Lopera, que lo hizo ídolo del beticismo en 1995 y, un año después, hizo efectiva una cláusula de compra y se lo robó, para siempre, al Madrid.

En el Betis explotó. Marcó 25 goles en la temporada 96-97 y dejó noches inolvidables, como la de Kaiserslautern. Luego vino la caída, "el momento más triste" de su carrera. El Madrid, su Madrid, ganó 0-1 en Heliópolis y mandó al Betis a Segunda. Y el símbolo, el protegido de Don Manuel, no pudo escapar a los cantos de sirena de Gaspart que, enloquecido por el adiós de Figo, buscó un golpe de efecto en Era julio de 2000 y acababa de hacer el gol se su vida ante Yugoslavia en el Jan Breydel de Bruselas. Pero nada fue ya como antes. Las lesiones le machacaron, nadie le dio confianza y acabó entrenándose aparte a diario con Bonano, Dani y Riquelme.

Y entonces, otra vez, apareció para salvarlo. Una lesión el talón de Aquiles casi acaba con la carrera de Alfonso pero el de Getafe ha ganado su última batalla. "Yo no soy un galáctico como los del Madrid. Allí son todos y, en especial Raúl. Algún día va a ser Balón de Oro". ¿Y si no se hubiese lesionado en Sevilla?

CONTRERAS: Dejó Málaga en busca de títulos

Contreras descubrió el mar en Málaga. Allí compró su catamarán y, en cuatro años, se hizo un nombre y llegó a un Mundial. Koke tuvo que salir de Chamartín a la sombra de Illgner y condenado por una tarde negra en el Camp Nou. En La Rosaleda se hizo ídolo y acabó un ciclo. Llegó a Sevilla en busca de títulos (ha firmado por cuatro años) y le quitó la titularidad a Prats de un plumazo. Ha encajado 22 goles. Espera mucho más de sí mismo.

FERNANDO: Víctor echa de menos sus goles

Es lo que tiene ponerse el listón alto. Fernando marcó 30 goles las dos últimas temporadas. Su habilidad para llegar por sorpresa al área, como el mejor Julen en sus inicios, le ha dado caché como futbolista. Esta temporada está menos fino. Sólo ha marcado cinco goles, dos de ellos en Copa (de tacón en Córdoba y por la escuadra ante Láinez). Y ha fallado su primer penalti en Primera. El Madrid guarda una opción de recompra por él (6 millones de euros).

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TOTE: Las lesiones le han traicionado

Fue bajarse del AVE y empezar a lesionarse. Tote, que no tenía un historial médico preocupante, no ha parado de tener problemas musculares desde que llegó al Betis. El madrileño, un jugador muy del gusto del público sevillano, tuvo su día de gloria en el derby ante el Sevilla, pero no ha alcanzado su tope. Está como loco por jugar, pero es posible que Fernando le deje fuera del once. Ha marcado 4 goles (dos en Liga y dos en Copa).

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