Síndrome Amsterdam
El Barça celebra esta noche sus bodas de plata holandesas. En cuanto Davids pise el Camp Nou (aunque no juegue) asistiremos al estreno del holandés número 25 de la historia culé, entre técnicos y jugadores. Ha habido de todo, como en botica.Tipos presentabilísimos como Koeman, rompedores como Michels, aquel Mister Mármol, futbolísticamente deleznables como Bogarde, honraos tipo Cocu o simplemente destructores, como Van Gaal y Cruyff, a su manera. Uno repasa la lista de esos 25 personajes y sólo encuentra una explicación a la manía culé de vivir atado a los holandeses: sufren un síndrome de Estocolmo, de Amsterdam en este caso.
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Universalmente admitido está que Van Gaal es el origen de los males del Barça. El último en proclamarlo fue Stoitchkov, aquí. Pero, ¿y Cruyff? Pues la caraba. Bajo su mando, el Barça ganó la Liga de 1974, tras 14 años de sequía. Pero a un equipo que se salía le quitó a Sotil, el goleador, para poner a su amigo y paisano Neeskens: el Barça no volvió a ganar el título hasta 1985, Cruyff en América. Volvió para construir el Dream Team y ganar, por fin, la Copa de Europa, pero su bronca con Núñez supuso el principio del fin de las desdichas del club. Ahora medra otra vez.
Entre los 25 está Kluivert, técnicamente a la altura del mejor, pero que ejemplifica lo que ha supuesto la holandización del club: más ruido que nueces, más quiero y no puedo superar al Madrid. Para holandeses, Van Basten y Gullit. Pero se los llevó el Milán.