Estudiantes impone su garra al Pamesa
Por segunda vez esta temporada, el equipo colegial ganó al valenciano

Victoria en La Fonteta, en la segunda jornada (76-78), y victoria ayer en Vistalegre. Está claro que Estudiantes no teme al Pamesa, pese a la acumulación de nombres ilustres en la panoplia valenciana. Ambos equipos atraviesan una pequeña crisis de juego, andan espesitos de ideas, así que esta vez decidió más lo físico que lo técnico, fue una guerra de desgaste en la que salió netamente airoso el conjunto madrileño. Paco Olmos tiene una superplantilla en sus manos, pero Estudiantes ganó, precísamente, haciendo valer la profundidad de su banquillo, la notable aportación de los teóricos suplentes. De hecho, los dos jugadores que desnivelaron la balanza no estuvieron en el quinteto inicial. Fueron Nacho Azofra, con detalles de maestro en la dirección, y Rafa Vidaurreta, que se despellejó el tronco fajándose por los rebotes.
Azofra y Vidaurreta culminaron el trabajo que habían encarrilado Patterson y Carlos Jiménez, que sí eran titulares. Patterson hizo valer su versatilidad (rebotes mezclados con triples) y Carlos Jiménez hizo lo de casi siempre: quedarse a falta de un trámite (meterlas) para subir a los altares.
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José Vicente Hernández se sacó de la manga una zona de ajuste que descabaló el ataque valenciano. Montecchia, desde luego, no supo leerla, así que Estudiantes llevó casi siempre la iniciativa en el juego y en el marcador, que se movió a tirones. En el segundo cuarto la ventaja madrileña pasó ya la barrera de diez puntos (37-26), pero en los dos minutos y medio que faltaban para el descanso hubo una transformación radical. Estudiantes frenó en seco, Pamesa aceleró y con un asombroso hachazo de 0-14 se puso arriba en el intermedio (37-40). Habían coincidido dos factores, en sendos cambios de bases: Popovic (8 puntos consecutivos) reemplazó con acierto a Montecchia y Corey Brewer se aturulló al recuperar puesto en lugar de Azofra.
Fue simple anécdota. Estudiantes reanudó el juego con 10-0 (47-40) y se acabó la historia. El Pamesa. con mucho lastre en las piernas y la mente, no supo o no pudo reaccionar.
