"Ojalá acabe siendo la mitad de lo que fue Griffa en el Atleti"
Dos veces campeón del Torneo Clausura con River Plate, Matías Emanuel Lequi llegó sin hacer ruido a nuestro fútbol, pero pronto empezamos a saber de él. Fijo en el eje central de la defensa colchonera, a sus 22 años (cumplirá los 23 en mayo), es una de las sensaciones del campeonato. Curioso fútbol éste donde el central bueno del fútbol madrileño parece que está en el Atleti. Cedido por River, ésa es otra...

Ayala, Milito, Pellegrino, Schürrer, Lussenhoff, Coloccini, Cáceres, Pablo Paz, Pochettino que volvió, usted... Seguro que me dejo alguno, pero me sobra para la pregunta: ¿argentino? Tanguero o defensa central.
¡Ja, ja! Será cosa del carácter, del temperamento.
¿Quién ha sido el mejor?
Que haya visto yo, hay tres mejores: Passarella, Ruggeri y Maldini, que no es argentino, pero da gusto verle. A sus 35 años, cada partido suyo es un monumento.
¿Qué diferencia a un central argentino de Pavón, por poner un ejemplo?
No sé cómo se trabaja acá con los chicos; allá se hace hincapié en el trabajo táctico. Se dedican horas y horas en esa práctica y se consigue que la mayoría de centrales sepan manejarse muy bien en lo táctico. Para un central es fundamental colocarse bien, no perder el sitio, saber elegir el camino ideal en todo momento. Yo viví dos etapas muy definidas: cuando debuté en Central, a las órdenes de Ricardo Bauza (un defensa marcador de raza que llegó a ser internacional en la etapa de César Luis Menotti en la selección), y de manera muy intensa, entre los 16 y 17 años, cuando la selección joven hizo de sparring de la absoluta por orden de Marcelo Bielsa.
Ya.
Fue algo impresionante; personalmente, di un gran salto, pues fue la etapa en la que más aprendí. Bielsa divide la cancha en tres partes y el trabajo táctico te entra por los ojos. No hay comparación alguna del jugador que fui en el primer entrenamiento con relación al que acabó aquellas prácticas.
Bielsa fichó por el Espanyol, pero se fue a los tres meses. Oyéndole, nos perdimos un Espanyol de Champions con la marcha de Marcelo a la selección...
No tenga la menor duda de que el Espanyol perdió una grandísima oportunidad de crecer. Bielsa es un técnico extraordinario y una persona magnífica; habría triunfado en Barcelona, seguro que sí.
Bielsa es rosarino, pero él de Newells y usted, de Central.
En lo futbolístico, irreconciliables.
Esos derbies forjan futbolistas.
A menudo, exageradamente.
Pochettino me contó que el día de su debut con Newells, en cancha de Central, la hinchada rival lo recibió haciéndose pis en cuanto bajaron del autocar.
Ya. Allá acostumbran a suceder estas cosas, que no son nada buenas para el fútbol. Se vive una exagerada presión ya desde muy joven. Sabes que una derrota te puede acarrear quedarte sin coche, salir del estadio a escondidas...
Ángel Cappa dejó Racing harto de todo eso.
Sí, sí. Perdió tres partidos y ya lo estaban insultando... El mal ánimo de la gente se refleja en su ira, en la bronca. El argentino espera el domingo para ir a la cancha y descargar. Comprendo que haya gente que se harte y diga basta. Para muchos jóvenes, el fútbol es una promesa de redención personal y para otros, un infierno: son ésos a los que sus padres les obligan a ser futbolistas para ver si ése es el camino para toda la familia.
¿Fue su caso?
No, para nada. La mía es una familia de clase media; mis padres trabajan para salir adelante: no nos sobró ni nos faltó nada. Decir eso en la Argentina de ahora es ser un privilegiado, porque a la mayoría les falta todo.
¿Cuántos hermanos tiene usted?
Somos cinco. El mayor es abogado y el pequeño, que tiene 11 años, está, lógicamente, en la escuela. Tengo otro hermano estudiando abogacía y una hermana que ya trabaja. Tenemos la suerte de poder estudiar y trabajar en lo que nos gusta, y sería un delito no aprovecharlo.
Hablando de desaprovechados. Puesto que lo del Leganés se quedó en estafa y por si todo va a peor, ¿debería el Atlético acercarse a José Pekerman?
La verdad es que está capacitado para trabajar con los equipos inferiores de cualquier club del mundo. Es un visionario del fútbol: ve un pibe y sabe qué será de él, si va a valer o no.
Usted que lo conoce desde niño, ¿vale o no vale Saviola?
¡Pero por favor! En mi equipo jugaría siempre.
¿Ha llegado a comprender por qué los entrenadores se equivocan tanto, no le parece algo apasionante?
Pues no lo sé. Cada técnico tiene sus gustos futbolísticos, sus preferencias...
Que protegen al tosco más que al artista, generalmente.
Es que el fútbol de hoy se sustenta más en lo físico que en lo técnico. Al jugador que la toca se le pide que corra.
En lugar de levantarle un monumento.
Es que esto ha cambiado, y me refiero al fútbol de hace veinte años nada más. Usted ve un partido de entonces y los espacios eran otros, la velocidad era otra...
La velocidad es la madre del cordero, ¿eh?
Sí, seguro. El futbolista bueno es el rápido; el equipo bueno es el veloz.
¿Quién es el mejor aquí?
Para mí, Aimar.
¿Más que Zidane?
Son distintos, pero si debo elegir uno, me quedo con Pablito. Para mí es el número uno en España.
Interesante.
Zidane es distinto a él, pero tiene 30 años. Pablito parece que los tenga ya: ¡imagínese el futbolista que será entonces!
¿Y Riquelme?
Como Saviola: también jugaría en mi equipo. Su problema es que a Van Gaal no le gustó, ya sabe... En Argentina se siguió mucho el problema de Román con Van Gaal en el Barcelona.
¿Y?
Nadie entendió a Van Gaal.
¿Y usted va entendiendo al Atlético?
Sí, lo entendí enseguida. En cuanto me contaron que el estadio se llenaba el tiempo que el equipo estuvo en Segunda empecé a comprender que me había fichado un club muy peculiar.
Déjenos un par de ideas sobre el equipo.
Éste es un Atlético en formación; llevamos juntos apenas medio año varios jugadores. Los resultados se van dando en la medida que se podían esperar. La ilusión es ser un equipo de Champions, ser protagonistas en esa competición. Pienso que estamos en el buen camino.
Usted es un indiscutible.
No, yo soy un futbolista que está muy contento de cómo le van las cosas, ¡tan bien, que incluso he metido goles!
¿Una exageración más?
Lo mío es hacerme con la pelota y dársela a los de delante, a los que saben.
Una declaración de principios.
Uno debe tener clara su función.
Hablemos de su futuro y del futuro del club.
Yo tengo contrato con el Atlético hasta el 20 de mayo, fecha en la que acaba la competición. A partir de ahí deben negociar con River y con Paco Casal, mi representante.
Le gustaría seguir...
Por supuesto. Me encantaría continuar y echar raíces aquí, donde han triunfado otros centrales argentinos.
Ninguno como Jorge Griffa.
Lo sé. Todo el mundo habla bien de él; ¡maravillas! Ojalá sea yo la mitad de lo que fue Griffa en el Atleti!
¿Y el Atleti?
El gran reto es revertir la situación actual, de dominio madridista.
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¿Usted no se corta, eh?
Con un trabajo serio, ¿por qué renunciar a las mejores metas? El Atlético tiene lo más importante, que es el apoyo social. La gente no le va a fallar nunca a este equipo, luego el trabajo se simplifica: se trata de hacerlo bien en lo futbolístico, y en eso estamos. El reto es mejorar año tras año.