ACB | Real Madrid 82-Girona 65

El Madrid aprende a ganar sin Bennett

Lucas Victoriano y Antonis Fotsis lideraron al quinteto blanco, ante un Casademont Girona desastroso que dio todo tipo de facilidades.

<b>EX COMPAÑEROS</B>. Alberto Herreros lanza a canasta frente al ex madridista Paul Rogers.
Martín Tello
Actualizado a

Lesionados Bennett y Reyes, y con Núñez convaleciente, Julio Lamas convocó a tres jugadores de 16 años (Aspe, Dani Muñoz y Antelo). Ninguno abandonó el banquillo, pero el técnico madridista habría podido utilizarles muchos minutos sin apenas riesgo.

Al Girona no hacía falta ganarle: se derrotaba solo. Edu Torres tiene ante sí un trabajo ciclópeo para recomponer este equipo absolutamente fragmentado. Demasiados veteranos sin ilusión, demasiados pasaportes distintos (ocho extranjeros en la plantilla) y trayectoria descendente difícil de corregir.

Frente a un rival sin pegada ni aguante el Madrid lo tuvo fácil. Facilísimo. Le bastó con que Lucas Victoriano dirigiese con calma y que Fotsis ejerciese una vez más de asesino silencioso. Simplemente eso. Kambala estuvo errático (4 de 13 bajo los aros), Herreros siguió su estela (2 de 9 tiros en juego) y Sonseca fue manteca en defensa, pero el Girona era una máquina de regalar balones (19 perdidos, sólo 6 recuperaciones), mientras Victoriano lograba un balance mucho mejor para su equipo en ese capítulo: 14 recuperaciones, 13 pérdidas.

Sin agobios

Lamas también aportó su granito de arena para que todo transcurriese con viento a favor para los blancos. Empezó con una defensa mixta (triángulo y dos) que sólo Okulaja acertó a romper con tiros lejanos. Ningún problema. El técnico visitante (Abós) le sentó a los nueve minutos, pese a que llevaba la mitad de los puntos de su equipo, sin un solo fallo, y no volvió a sacarle hasta el tercer cuarto.

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El Madrid, por supuesto, aprovechó las facilidades: 10 puntos de ventaja a los 14 minutos (34-24) y 13 en el descanso (48-35). El juego era horrendo, soporífero, pero el público parecía satisfecho. Al menos no había sufrimiento. Y además estaban las cheerleaders. Ellas fueron, de largo, lo mejor del partido. Carolina López es una coreógrafa estupenda y sus chicas bailan muy bien, sin desanimarse por la frialdad tradicional del público madridista.

En la segunda parte, como en la primera, el Girona apenas existió. Como muestra de su inoperancia, las cifras de su pívot americano John Thomas: 4 puntos, ningún rebote, ninguna asistencia, 7 balones perdidos, 5 personales. Magistral.

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