Éibar-Madrid: la guerra de los niños
Casillas, que será titular, es el único galáctico convocado. Queiroz se la juega con los jóvenes. Juanfran debutará en el primer equipo El Éibar, al acecho

Si resulta admirable el hecho de que Queiroz apueste por la cantera, por toda, sin excusas ni coartadas, el examen definitivo, si todo eso es fantástico porque descubrirá muchas cosas (y estamos impacientes), desconcierta un tanto que puestos a llevarse gente se haya llevado también al entrenador del segundo equipo, López Caro, decisión arriesgada que puede romper el corazón de Peseiro y dar ideas a Florentino.
Nosotros, que somos de natural desconfiados, pensamos si no será porque Queiroz no conoce a los muchachos y siempre es mejor preguntar a un tipo documentado de qué juega fulano que preguntárselo al interesado, que con tal de saltar al campo es capaz de confesar los asesinatos de Manolete, Kennedy y Chanquete.
Sea como sea, Queiroz afirma que los chicos ya acumulan más de 20 horas de vuelo simulado (o entrenamiento pachorrón) y eso los capacita para disputar un partido que más que una oportunidad navideña es una reválida envenenada, conviene no olvidarlo.
La probable alineación titular del Madrid provoca un contraste de sensaciones: espeluzna un poco e ilusiona muchísimo. Y es una apuesta coherente (no hablen de tirar la Copa), porque si suplentes y promesas no son capaces de doblegar a los reservas del Éibar es que algo no funciona y debemos organizar un concilio y cambiar de lema.
Es gratificante la presencia en el equipo titular de Olalla, Mejía y Paredes (por poco vistos) pero, especialmente, la de Juanfran, cuyo rendimiento en el Mundial Sub 20 fue tan sobresaliente que nos hizo soñar con un adecuado relevo para Figo.
Esta vez no se podrá decir que los galácticos intimidan a los niños, porque sólo Casillas ha sido convocado (y jugará) por la lesión de César. Iker, que habitualmente ejerce de hermano mayor responsable, hoy será Papá Casillas. Y todo esto con 22 años, lo que nos hace sospechar que con 30 puede tener el aspecto del Capitán Pescanova y con 40 el del abuelo de Heidi.
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Por lo que se refiere al Éibar versión suplente, poco más que reconocer nuestra oceánica ignorancia. Como le ha ido bien en la Copa, intuimos equipo apañado y buen entrenador, lo que no es mucho, lo sé, pero Aramis Fuster adivina menos y cobra.
Hay diferentes formas de confirmar la madurez de un joven. Descartado soltarlo en la selva en plan Orzowei, llevarlo a Éibar a que salve la Copa nos parece una idea excelente.