Cuestión de talento
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A los doce años Mendelssohn componía conciertos; a los 50, Luis Cobos los descompone. Es cuestión de talento. De tenerlo o no tenerlo. En el partido Joventut-Madrid del domingo tuvimos un ejemplo claro de que en deporte, como en el arte, hay cualidades innatas que no se pueden adquirir con trabajo. Hay que nacer con ellas. A sus 18 años, Rudy Fernández fue una de las estrellas del choque y acabó con la misma valoración que Kambala (23 puntos). Con desparpajo y facilidad espectaculares, logró 15 puntos en el primer tiempo, sin permitirse un solo fallo. Lo hizo bien y bonito. Una pantera joven rivalizando con leones en plena cacería. Pero aún no conoce su límite. Es un rookie en pleno desarrollo.
En el mism o partido, y en el mismo equipo, DKV Joventut, Alfonso Alzamora jugó casi a tope de sus posibilidades... y acabó con 3 puntos. Alzamora es ya un veterano de la Liga ACB, un profesional honesto que no regatea esfuerzo y se faja en cada partido, en cada entrenamiento. Pero ya conoce su límite: forzar personales, pelear en defensa, bloquear duro y, de vez en cuando, algún puntito. Sin brillo, en plan currante. Todo equipo se construye sobre artistas y obreros. El entrenador sabrá valorar debidamente el esfuerzo de ambos. Para el público es otra historia. Quiere estrellas, quiere figuras. Demos pues la bienvenida a Rudy, aire fresco en la competición, y demos la enhorabuena al entrenador que le ha hecho titular a los 18 años.
