Es más fácil no cobrar
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Hay un serio problema de coordinación interna del club en esto de los entrenamientos del Madrid. El conflicto tiene su raíz en cobrar seis euros por la entrada al recinto. Los aficionados se sienten legitimados para exigir a cambio algo más que una mañana de sol. Ya saben, quieren ver a los Galácticos en la intimidad del trabajo. Y resulta que este esperado exhibicionismo choca con el rigor de Queiroz en la planificación. Es decir: si toca masaje y gimnasio, no hay show sobre la hierba.
Vamos, que Las Rozas no es el Circo Mundial. No siempre está Ronaldo haciendo malabares para los niños. Entonces, o alguien informa al aficionado muy bien sobre lo que le espera dentro o nadie paga y nadie exige. Ahora queda la sensación de que, por un puñado de euros, el club está racaneando a sus socios. La crispación puede crecer hoy en vísperas de Reyes y crear un clima de tensión insostenible en la sesión de trabajo. Y conste que algunos jugadores ya han expresado su malestar.