El Real saca pecho gracias a Kambala
El pívot letón impuso su ley bajo tableros, ante un DKV Joventut muy batallador, pero nervioso al final. Mumbrú y Victoriano también destacaron.

Emoción a tope en el Pabellón y más de lo mismo en el Olímpico de Badalona. Hemos recuperado un derby, empiezan a salir del bache dos clásicos ilustres, imprescindibles, gloriosos del baloncesto español. En ambas ocasiones ha caído el Joventut por margen estrecho, pero incluso así hay factores positivos para el equipo badalonés. El primero de todos podría ser el resurgir de la cantera, con Rudy Fernández como abanderado. La marcha de Mumbrú dejó el camino libre a ese gran talento que a los 18 años ratifica las mejores expectativas. Puede ser un Herreros del siglo XXI, o sea una máquina encestadora, con técnica todavía más depurada.
Para el Real Madrid hay una lectura similar. Importante poner otra victoria en su zurrón, pero más aún la constancia de que, ladrillo a ladrillo, la reconstrucción continúa. Julio Lamas sigue en plan hormiguita paciente, añadiendo piezas al puzzle.
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Kambala... y otros. Esta vez fue Kambala, auténtico géiser en ataque, el hombre clave en el triunfo, pero el técnico madridista acabaría tanto o más satisfecho por la aportación de Lucas Victoriano y Álex Mumbrú, dos jugadores que se estaban ganando a pulso la etiqueta de fiascos. Ayer Victoriano suplió muy bien a un Bennett más impreciso y torpe que otras veces, y Mumbrú desniveló la balanza del choque en la segunda parte, con una decisión y eficacia atacantes que no había mostrado en toda la primera vuelta. Y ambos, al fin, sin regalar balones.
Otro detalle importante en el Madrid es que salió en ganador, concentrado e intenso. Lamas prescindió de las defensas alternativas, eligió el cuerpo a cuerpo, la pelea con machete entre los dientes, y sus jugadores respondieron de forma positiva. Cierto que Kambala tiene una asignatura pendiente en los rebotes, cierto que Herreros acusa el paso del tiempo, cierto que Fotsis estuvo en eclipse, pero quizá eso evidencia que el Madrid empieza a tener más de bloque que de individualidades.
