Gasol y Raúl son de carne y hueso
Vi la pasada madrugada el partido entre Memphis y Utah. La presencia de Gasol y Raúl López invitaba a ello. Los dos jugaron un partido horrible. Cómo sería que los dos equipos prescindieron de ambos para mantener sus opciones de victoria, que las tuvieron, pero precisamente cuando Gasol y Raúl no estaban en la cancha. Salió Memphis con Gasol, Utah sin Raúl y a éstos les fue de maravilla. Cambio: se sienta Gasol, sale Raúl y se invierten las tornas, porque Memphis es quien se come entonces a Utah. Coinciden Gasol y Raúl cinco minutos al término del segundo periodo y se ven más fallos que aciertos. Un despropósito.
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Saco una lectura positiva de tan espantosa actuación. Gasol y Raúl López siguen siendo de carne y hueso. La NBA no los ha robotizado. Pueden más las emociones, el nerviosismo de jugar un partido especial, que la mecánica de movimientos, estudiada una y mil veces en el libro de estilo de cada entrenador y repetida una y mil veces en los entrenamientos. Gasol y Raúl López no son tan malos como les vimos en la madrugada de ayer; simplemente no pudieron sacudirse la presión de jugar un encuentro que no deja de ser un acontecimiento. Ya lo había advertido Raúl: "Ponemos tantas ganas en estos partidos que nos puede salir mal".
Partidos como éstos suponen también una lección de humildad para los jugadores de acá, los nuestros, los de la ACB. Aquí, en cuanto alguien destaca un poquito ya se ve en la NBA. Stockton vio en Raúl López a su sucesor y resulta que Carlos Arroyo no le da opciones a jugar porque en partidos como el de ayer mete 25 puntos en un santiamén. Y Gasol consigue 10 puntos ante el gigantón Ostertag, pero como falló nueve lanzamientos sacan a Wells para que tire cuanto quiera, se lía a meter canastas y nos olvidamos entonces de Gasol. Si a los mejores nuestros les cuesta sangre hacerlo bien en el mundo NBA, imagínense al resto.
