Primera | Espanyol

Corazón perico

La plantilla del Espanyol visitó ayer cinco hospitales catalanes. Todos recibieron el cariño de unos niños que cada día rezan por la salvación

Dani Sánchez Llibre se acercó a Can Ruti, olvidó los dolores de cabeza propios del mercado de invierno, y exhibió su mejor sonrisa.
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Los futbolistas acaban gozando de días como los de ayer. La visita a los niños enfermos de cinco hospitales de Cataluña humanizó a los blanquiazules y quién sabe si les dejó bendecidos para el año que está a punto de arrancar. Plantilla y directiva se repartió entre Can Ruti (Badalona), Hospital del Mar (Barcelona), Joan XXIII (Tarragona), Josep Trueta (Girona) y Arnau de Vilanova (Lleida).

AS estuvo en Can Ruti, y también en el centro del Mar. La conclusión, pues que hay pericos a patadas, sobre todo en el Hospital del Mar. Ya descubrimos hace un tiempo que existe una peña del Espanyol formada por muchas trabajadores del hospital. ¡Qué salud! Pues Dani Sánchez Llibre se acercó a Can Ruti, olvidó los dolores de cabeza propios del mercado de invierno, y exhibió su mejor sonrisa. La anécdota la pusieron Jordi Cruyff y Óscar García. Abordaron a un niño que estaba en cama. Los vio llegar, embutidos en regalos vistosos, pero se escondió detrás de la puerta. Y de esas no le sacó nadie. Debió pensar que todavía eran culés. Es broma.

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Éxito en Lleida. Los que más tirón tienen entre la gente se marcharon a Lleida. En el Arnau estuvieron, por la tarde, Tamudo, Morales y el portero Toni Jiménez. Alucinaron en colores. ¿Quién dijo que Lleida era una tierra por conquistar? Es blanquiazul por los cuatro costados. Los responsables del centro están saturados de regalos, después del paso del Caprabo Lleida (baloncesto) por esas mismas habitaciones. "Sois todos muy generosos", dijeron. Y los españolistas se marcharon, felices y contentos, a descansar. Y los niños de toda Cataluña se quedaron enganchados a la vida y a este club que es de todos.

El año 2004 huele a drama, pero la esperanza es lo último que se pierde. Más de uno pudo ver ayer la crudeza de la vida escrita en la cara. Lo de la Liga no puede ser peor, por lo que vale la pena dar el salto, ganar al Mallorca y mantener la categoría.

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