ACB | Real Madrid 81-Barcelona 88

Copa sí, victoria no para el Madrid

El Barcelona, sin Bodiroga, pero con Navarro estelar (30 puntos) demostró tener mejor banquillo y fue superior en los minutos decisivos del choque.

<b>MURALLA.</b> Roberto Dueñas fue un obstáculo casi insalvable para el madridista Kambala.
Martín Tello
Actualizado a

La derrota no excluye al Real Madrid de la Copa del Rey, pero evidencia que al equipo blanco le queda todavía penitencia que cumplir en el purgatorio. Recordemos el balance de la campaña anterior: triple corona para el Barça (Liga, Copa, Euroliga) y desastre absoluto para el Real (décimo en la Liga). ¿Cuánto tiempo hace falta para restablecer el equilibrio? Evidentemente, más de tres meses. Sin su máxima estrella, Bodiroga, el Barça ganó con autoridad en el Pabellón, demostró que sigue siendo un equipazo, con dos quintetos estelares dentro de la misma plantilla. ¿Que falta Bodiroga? Pues 30 puntos de La Bomba Navarro. ¿Excluido el base titular, Ilievski, a nueve minutos del final (62-59)? Pues entra Grimau y, aliado con Fucka y Navarro, rubrican un 4-14 en cinco minutos que manda al Madrid a la lona (66-73, min. 36).

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Julio Lamas quiso jugar una partida de ajedrez con Pesic. Intentó todo, pero era inútil: jugaba sin dama y al técnico barcelonista le sobraban piezas (rentable, además, su decisión de utilizar escoltas para frenar a Bennett). El Madrid empezó con tres postes (Kambala, Bueno, Fotsis) y dos pequeños (Bennett, Herreros). Acabó con un falso pívot (Fotsis) y cuatro hombres de perímetro. O sea que se fue encogiendo, en talla y juego, en moral y opciones. El Barça siguió el camino contrario: empezó con quinteto bajito (De la Fuente tenía que marcar a Fotsis) pero fue creciendo (Dueñas, Varejao...) física y técnicamente.

Otro detalle importante: la defensa en zona con que empezó el Madrid, y que mantuvo muchos minutos. Esa táctica evidencia temor y los jugadores lo captan, influye en su estado anímico, diluye su adrenalina. Su entrenador lanzaba un mensaje claro: si perdemos, que sea por poco. En el fondo tenía razón. Hay que tener paciencia y humildad para salir del Purgatorio.

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