El Barcelona ganó el duelo de deprimidos
Iker Romero y Jerome Fernández decantaron el partido.


El Barcelona ganó la semifinal de las almas en pena. Un duelo entre dos equipos en fase depresiva tras haber quedado fuera de la Liga de Campeones. A los azulgrana disputar su tercera final de la temporada les dará ánimos, al Ademar, en cambio, le llueve otro mazazo. Aunque no tan doloroso como desperdiciar 13 goles de renta en la pista del Celje esloveno.
Al equipo de Valero Rivera, se le ve mal, pero tiene hechuras de campeón y hasta moribundo es peligroso. El técnico maño apostó por la rotación de sus hombres para escatimar esfuerzos con vistas a la final y para suplir la baja de Masip y Skrbic, dos pesos pesados de una plantilla que pide algún refuerzo. Cosas de la edad, aunque sin llegar al extremo del Portland, con diez jugadores con 32 o más años.
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Al Ademar, guerrero, lo que le faltó fueron recursos, más que espíritu. Mantuvo la igualdad hasta el minuto 20, luego el Barça se escapó. Fue un primer amago, porque tras el descanso Juanín comandó una brillante reacción leonesa. Se pasó del 9-13 al 15-14 en ocho minutos. Fuegos de artificio.
Cuando en un equipo los extremos anotan más goles (diez entre Juanín y Krivochlykov) que toda la primera línea (nueve tantos), algo raro pasa. Los laterales Metlicic y Kjelling no están bien, tienen su brazo bueno lesionado, y eso se traduce en falta de goles de nueve metros. El Ademar trató de lanzarse a la carrera, pero el Barça serenó el juego y martilleó con su primera línea, muy goleadora. Entre Iker Romero y Jerome Fernández lograron once tantos. El Ademar no resistió la comparación.