Copa Asobal | Ciudad Real 24-Portland 18

Gran exhibición del Ciudad Real

Hombrados y Dujshebaev lideran el pase a la final. El conjunto de Juan de Dios bordó la defensa en la primera parte y dejó al Portland en seis goles.

<b>ARROLLADORES.</b> Pajovic, que marcó tres goles, en el momento de ejecutar un lanzamiento a puerta.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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El Rey Talant volvió a sentar cátedra en un pletórico Quijote Arena. Diez días después de noquear al Barcelona en la Liga, lideró al Ciudad Real a la final de la Copa Asobal destrozando al Portland San Antonio (26-18). Pero Dujshebaev no anduvo solo. Hombrados paró y paró. Estuvo colosal, en un equipo galáctico que rozó la perfección en la primera parte. Porque a pesar de las individualidades, la joya de la corona castellano-manchega fue la exhibición defensiva de los primeros 30 minutos. Una zona 5-1, con el sueco Kallman y el egipcio Zaky alternándose en el avanzado. Guerrillera y efectiva, sin fisuras y sin caer en las exclusiones. Sólo una (Mariano Ortega) en ese periodo.

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Tan perfecta fue que Zupo Equisoain no se lo creía. No recordaba a un Portland tan poco goleador. Al final hizo 18 tantos (cuatro de penalti). Pocos y maquillados; porque en el minuto 21 llevaba tres (uno de penalti), después de sufrir una racha de 14 minutos en blanco. O mejor dicho, en negro. Sin ver portería, sin poder atacar, maniatados y rotos, con Hombrados que detenía el 70% de los lanzamientos. Una barbaridad.

Final adelantado. Otro ejemplo: Dujshebaev acabó la primera parte con seis goles, los mismos que todo el Portland. Y el central llegó a ir ganando el duelo uno contra siete por 6-5. Al descanso (15-6) ya nos habían adelantado el desenlace, como en una mala película. Sin embargo, con lo visto, con la exhibición ciudadrealeña, quedaba disculpada la falta de emoción. En la reanudación, Ortigosa intentó endulzar la derrota. Aunque el Portland, ofuscado, no daba para más. La diferencia creció (25-15, 26-16) porque Zaky, además, andaba por ahí. Jugó de extremo a la perfección, un puesto que no es el suyo. Defendió y goleó. Seis dianas espectaculares, en un día dulce del Ciudad Real. Hoy el Quijote Arena quiere el título, dispuesto a empujar a su equipo con el alma, con todo.

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