"La de Valencia será mi última Copa América"
Hace un mes el neozelandés Russell Coutts recibía en Barcelona, de manos de la infanta Cristina de Borbón, el galardón al mejor regatista del mundo. Lo ha conseguido dos veces, lo que le convierte en toda una leyenda de este deporte. Ayer AS tuvo la suerte de que le contara sus experiencias y nuevos retos.


¿Qué sensaciones tiene en estos momentos?
La de estar ante una nueva edición de la Copa América, que será la mejor de todas las celebradas hasta ahora. El Alinghi ha devuelto a Europa el trofeo y pretendemos que siga aquí. Personalmente he decidido que ésta será mi última Copa América como regatista.
¿Qué representó para usted ser elegido Mejor Regatista del Mundo por segunda ocasión?
Más que un éxito personal es todo un honor que quiero compartir con todo el equipo Alinghi por su trabajo en la última edición de la Copa América disputada en Auckland.
Si vence en la próxima Copa América logrará su cuarto título.
Conseguirlo será muy especial para mí porque será conseguir algo que nadie ha logrado y también en un lugar donde nunca se habrá disputado antes. Además representaría lograrlo en la edición que congregará al mayor número de competidores.
La derrota ante el Oracle-BMW en San Francisco en septiembre fue toda una advertencia.
Más bien un adelanto de lo que le espera al Alinghi en Valencia dentro de tres años y que hace que, personalmente, tenga ya una nueva motivación.
Joan Vila y Jordi Calafat, expertos en el Mediterráneo, forman parte del Alinghi. ¿Es una ventaja?
Eso representa que ambos están entre los mejores navegantes del mundo y que por eso están en el equipo. Aunque su experiencia en el Mediterráneo será importante.
¿Tuvo algo que ver en la decisión de que Valencia fuera sede de la próxima edición?
Le aseguro que no fue fácil decidirlo pero yo siempre deseé poder defender el título en un campo de regatas que nos permitiera tener regularidad en los vientos y continuidad en las jornadas de competición.
¿Le preocupa tener un equipo español como rival?
Me halaga que España vuelva a la Copa América. Es un país de grandes regatistas y sé que se está trabajando en un gran proyecto. Su presencia dará un gran ambiente.
¿En qué cambia ser defensor y no desafiante?
En que debemos tener de nuevo la mejor tripulación, el mejor barco y estar en cabeza de las nuevas tecnologías. Hemos renovado la tripulación en un 33 por ciento y aumentado el equipo de diseño en un 20%. A primeros de 2004 ya vamos a navegar con dos tripulaciones completas.
¿Representa esto muchos cambios en el seno del equipo?
Intentaremos combinar a tres patrones para ser competitivos al máximo. Quizás esto sea una revolución en la Copa América, pero también hemos reforzado el equipo de diseño añadiendo a Michael Richerson y Alan Jenkins al grupo donde ya estaban Manuel Ruiz Elvira, Rolf Vrolijk y Grant Simmer. Además la incorporación del estadounidense Peter Homblerg como tercer patrón es para completar el que tiene que ser, si queremos ganar de nuevo, el mejor equipo de la historia de la Copa América.
Ganaron en Nueva Zelanda sin tener el mayor presupuesto. ¿Lo tendrán ahora como defensor?
La historia dice que la Copa América no la ha ganado siempre el equipo con mayor presupuesto. Lo ha hecho el que ha sabido usarlo mejor y el que se ha adaptado antes a las condiciones del agua. Luchamos por aumentar nuestro patrocinio pero nuestros rivales también están haciendo un gran esfuerzo y algunos nos superarán.
¿Qué tanto por ciento representa usted en el éxito del Alinghi?
Intento mejorar cada vez que salgo a competir, pero la Copa América es una competición de equipo. De nada sirve tener un talento natural o ser un extraordinario regatista si no tienes junto a ti la capacidad de trabajo de una gran tripulación. Afortunadamente, yo la tengo.
Su triunfo ante Nueva Zelanda ha llevado a que haya pasado de ser un héroe a un traidor en su país. ¿Ha cambiado esto su vida?
Soy neozelandés y no pienso dejar de serlo. Pero como profesional me siento inmensamente orgulloso de lo que logré en el Alinghi. Ahora vivo con mi esposa y mis dos hijos en Suiza y estoy encantado de estar en este país. Mi familia puede ir a cualquier parte sin problemas y la gente es muy tranquila. Ahora, incluso, estamos aprendiendo a esquiar.
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La gente le conoce en Suiza...
Es gente muy discreta, pero sí que me paran cuando me ven por la calle. Hay una gran afición a la vela, aunque, curiosamente, se trate de un país que no tiene mar.