Primera | Espanyol

Héctor simboliza la magia de Sant Adrià

La joya de la cantera es una de las alegrías de las Navidades pericas. El de Llança posa con el Juvenil B de Perarnau, crack del banquillo

Héctor deslumbró en la Copa del Rey juvenil, se destapó en la estadía y ahora lucha por salvar al equipo del descenso
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Héctor Simon es una de las pocas alegrías de la Navidad, en clave españolista, claro está. Este joven de Llançà saltó al primer plano informativo en la final de la Copa del Rey de juveniles disputada en Ponferrada a finales de junio. Este centrocampista de gusto refinado con el balón en los pies abanderó a aquel Espanyol que se dehizo en la prórroga del Mallorca

Javier Clemente le vio venir, se lo llevó a Peralada y enseguida vio que no estaba para hacer bulto. Óscar García confesó una mañana, tras una sesión en la estadía, que lo que hacía ese chaval con la pelota en los pies era magia. Héctor pasaba entonces a ser una realidad, olvidando su pasado tormentoso en los cadetes del Barça (allí jamás le entendieron) y obteniendo los frutos de su aprendizaje en Figueres.

Pero Clemente, así como es él, como le puso, le quitó. No debió gustarle algún entrenamiento, alguna mirada o quizá la actitud defensiva. Lo mandó para el B. Sin Javi el inescrutable, Luis Fernández lo ha recuperado para la causa. Tener continuidad en una situación tan caótica ya será otro cantar.

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Pero AS ha querido que Héctor regrese a su casa, a la Ciudad Deportiva, y que se junte con los chicos del Juvenil B, quizá el equipo más olvidado de la cantera. Los pequeños cracks, que se reflejan en los Jonathan Soriano, Carlos García y compañía, se baten el cobre en la Liga Nacional, con el Barça y demás.

El deseo. Cuesta poco imaginar que Héctor es el ídolo de Esteve (8 goles en Liga), incluso del hijo del Palanca (el que acompañaba a Forcadell). El menudo apunta alto. La fotografía siginifica una felicitación, un deseo que se resume en una frase: "Que el 2004 sea el año de la resurección, de la salvación, y de la confirmación de que la cantera del Espanyol es un modelo a seguir", dice Héctor. "El 2003 ha significado mi debut en Primera aunque no pueda ser todo lo feliz que se merece debido a la situación del equipo". Y un presentimiento: "La mejoría en el juego se traducirá con resultados".

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