Esteban salvó al Sevilla
Las paradas del portero dan aire a los de Caparrós
En el fútbol, como en la vida, todo depende del cristal con el que se mire. Lectura sevillista: fue un partido clásico de Copa, feo, tosco, en el que todo está justifi cado con la victoria. Lectura del Lanzarote: bendita la suerte del Sevilla, que se encontró un gol en el único error defensivo y que tuvo sólo en Esteban la solución a sus problemas. Lectura del cronista: el Sevilla gastó ayer toda la dosis de buena suerte de la temporada y abusó de la aparición de todos los santos y de uno en especial, San Esteban. El meta sevillista fue el auténtico héroe y salvador de la eliminatoria copera. Anuló cinco misiles que iban dirigidos directamente a su portería. Sin su milagrosa y extraordinaria actuación, el Sevilla hubiera regresado ayer acumulando un nuevo fracaso. Pero ayer era su día... y el del Sevilla. Joaquín Caparrós pedía casi a gritos a sus jugadores efectividad de cara a la portería contraria y su deseo se cumplió sólo a la mitad, creándole a su equipo un enorme quebradero de cabeza durante toda la segunda parte. La sombra de Baptista aparecía en un error defensivo del rival para sentenciar el encuentro.