"No tengo cuerpo para jugar en la NFL"
Es casi el año 2004, pero Inglaterra ya no adora a San Jorge, sino a San Jonny Wilkinson, el Príncipe de Newcastle, de la Copa del Mundo y de los cielos que van de Australia a Londres. Lesionado en el hombro, San Jonny, Sir Jonny, no pudo jugar con sus Newcastle Falcons contra el Quesos Entrepinares de Valladolid. Pero sí tuvo tiempo de hablar para AS sobre los cantos de sirena que le llegan desde el fútbol americano, y su forma de ver la vida.


Se da usted un aire a Viggo Mortensen, un poco más macizo (Wilkinson aloja 90 kilos en 1.78 de altura). Pero Mortensen es sólo el Señor de los Anillos y usted, Sir Jonny, el fly half del XV de la Rosa, el discípulo predilecto de Rob Andrew, es ya el Lord Canciller de la Copa del Mundo. ¿Cómo usted, un chico normalito de Surrey, puede digerir a estas alturas la mutación en megaestrella y en Caballero del Imperio Británico?
-Es todo muy extraño, ya sabe. Han cambiado muchas cosas en mi vida, por buenas y por malas razones, pero no he dejado de ser el que era antes. Nunca me ha gustado ser el primero de la clase. Soy un quiet guy, chico tranquilo, calladito, y entiendo que la clave es seguir disfrutando de mí mismo y de lo que mi gusta. Buscar la felicidad y no ser diferente al que era antes. La clave es conseguir mantener bajo control las cosas que te rodean.
¿Le han hablado ya de los San Diego Chargers o de los Buccaneers para irse a la NFL?
-Nooo (se ríe suave, británicamente)... algo he oído, pero no. Je, je. ¿Con este cuerpo cree que puedo jugar en la NFL? Nooo. Y aquí soy demasiado feliz. (En los Newcastle Falcons, Wilkinson gana 250.000 libras anuales, unos 375.000 euros. Pero sus contratos publicitarios, como el de Vodafone, se han disparado. En la NFL podría embolsarse millones de dólares... si aguantara. Su novia, Diana Stewart es la imagen de las campañas de los almacenes Marks&Spencer, a los que ha tocado la lotería con la santificación de Wilinson).
¿Cuál es la realidad de su lesión?
-Es una lesión antigua, una pequeña fisura en un hueso cercano al omóplato, probablemente durante la Copa del Mundo, pero no sabemos cuándo. He atravesado por semanas de dolores, pero ya está cicatrizando. He estado mal y por eso hicimos radiografías, pero ya estoy cerca de la normalidad. Es posible que pueda entrenarme a finales de la próxima semana. Voy a jugar el Seis Naciones, seguro. Con el coche sólo nos salimos de la carretera en una noche de lluvia. Nada más. Bueno, que le tengo que pagar 18.000 libras a... Martin Johnson, que es como se llama el dueño del taller donde está el Lexus. Siento lo de la lesión por los españoles de Valladolid: me hubiera gustado mucho jugar contra ellos y llenar del todo nuestro estadio de Kingston Park.
Explique el secreto milagroso de Jonny Wilkinson para patear como Dios...
-Horas y horas de práctica y concentración en lo que haces, en cada tiro, en cada golpe. Cuando voy a patear el balón, me siento solo en el estadio y sólo veo un agujero de luz en el centro de los tres palos. No pienso y no veo nada más. Hago todos los días lo mismo: entreno con el equipo, voy a la compra, toco la guitarra si puedo, veo películas de Matrix... y por la tarde me voy a patear solo, todas las horas posibles. No sé cómo la gente puede ver en mí una celebridad. Yo salgo al campo de rugby a jugar para el equipo y a patear balones, eso es todo.
(El día anterior a la final de la Copa del Mundo de Australia, una escuadrilla de aviones de combate que ensayaba la ceremonia de clausura, pasó en vuelo casi rasante sobre el Telstra Stadium, el de los Juegos Olímpicos de Sydney, cuando se entrenaba la selección inglesa. La televisión australiana demostró después que mientras casi todos los jugadores de Inglaterra paraban el entrenamiento ante el ruido y la presencia de los cazabombarderos, Jonny Wilkinson, con una camisetita roja, ni siquiera había alzado la mirada de los balones que iba enfilando en su práctica de pateo de los golpes. Por cierto, Jonny dobla el tobillo casi 90 grados, hasta dejar el maléolo casi como una raqueta: como hace su amigo David Beckham).
Sus amigos Martin Johnson, Richard Hill y Lawrence Dadaglio, la Familia Monster de la selección de Inglaterra, coinciden: "El que quiera ir a por Jonny, mejor que mire primero a nosotros". Eso no se lo dirían a cualquiera. Es usted como ellos... sólo que un poquito más.
-Intento ayudar al equipo siempre: no quiero ser un especialista ni el primero de todos, ya se lo he dicho. Ayudo a la defensa para que la defensa me ayude a mí. La clave es el equilibrio que me da la felicidad personal. Y esto ahora sólo puedo encontrarlo en el sitio que me están dando todos los que me quieren: en mi club, en mi vida privada y en Inglaterra. Yo he escogido esto.
Su padre, Phil, jugó al rugby. Su madre, Philippa, tenía que sacarle del campo de entrenamiento donde usted se pasaba las horas muertas, pero después prefiere no verle jugar, porque le da el ataque de nervios. ¿Hay algo de ellos en usted?
-Yo soy muy nervioso y diría que en el vestuario siempre estoy esperando a que llegue alguien a echarme una mano. Pero esa persona nunca llega. Tengo que practicar y practicar para saber que todo está bien. El entenamiento reduce las dudas. Es cierto que, cuando era más joven, mi madre fue alguna vez a sacarme de Kingston Park, cuando llevaba cinco horas pateando a solas. Pero después tuvo que esperarme en el coche otra hora más, y no lo volvió a hacer.
Usted tiene sus raíces en Newcastle, aunque nació en Frimley hace 24 años, pero como es tan amigo de David Beckham, ¿puede pensarse que su equipo del alma es el Manchester United? ¿O lo es el Real Madrid? Por cierto: usted y Beckham se parecen en cómo le pegan a los castigos a balón parado.
-No... (duda y vuelve a sonreír británicamente), mi equipo es el Newcastle. Soy de aquí, ¿no? No hablo todos los días con David. Durante la Copa del Mundo sí hablábamos un poco más: él me llamaba para darme ánimos y es alguien que puede dar consejos, porque sabe cómo manejar la presión y lo hace maravillosamente. Lo ve usted así, ¿no? Y, aunque juguemos a deportes distintos, hay cosas en las que podemos ayudarnos.
OK. ¿Gana el Real Madrid o el Bayern Múnich?
-Dura eliminatoria. Pero mi favorito personal es el Real Madrid. Y creo que va ganar el Real Madrid, no es que yo lo desee.
Si dice usted que lo de Estados Unidos lo ve lejano, se perderá algún otro espectáculo. ¿Le gusta la NBA?
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-A mí me gusta ir a Estados Unidos: otra cosa sería para ir allí a vivir o a jugar. Sí que sigo la NBA, y le sorprenderá mi equipo (se lo piensa): soy de los Houston Rockets, pero no por nada, sino porque desde pequeño me encantaba el juego de Olajuwon. No me perdía ni uno solo de sus partidos.
(Ahora sí se pierde, entre sus últimas sílabas, entre la ventisca de Newcastle, cerca de Escocia, y una nube masiva de cazadores de autógrafos. Se va a Londres, junto con su maestro y entrenador, Rob Andrew, para recoger el premio de la BBC al Deportista del Año. Pero por donde pasa Sir Jonny siempre se alza un extraño resplandor que agrupa la espada de San Jorge, la estela dorada del Rey Arturo y su tabla redonda... y la rosa ovalada de Jonny Wilkinson).