Matador Lequi
El central argentino empató con un soberbio golazo un partido igualado y con pobre juego de los atléticos y célticos

Este Atlético sigue tocado por una varita especial de la buena suerte. Ante el Celta, cuando ya había arrojado la toalla, una maravillosa acción individual de Lequi le permitió empatar el partido y seguir sumando puntos y llevar ya nueve años sin caer en tierras gallegas. Los de Lotina se dejaron la piel en el campo y perdieron un punto por su táctica conservadora.
Atlético y Celta cumplieron con sus partituras desde el inicio del partido. Los rojiblancos dominando el balón, con Ibagaza y Jorge de arquitectos, y el Celta dando campo, jugando con cinco defensas, presa de los nervios y lejos de su cara europea. Fruto de este panorama llegó el gol de Simeone, en regalo de la defensa viguesa. La gente de Manzano tenía todo a su favor para remachar la faena, y de manera absurda le entró un ataque de prepotencia y fue perdiendo la jefatura del encuentro.
Luccin y José Ignacio comenzaron a tirar de su gente. Los madrileños regalaban la pelota, ya que la conexión entre el Caño y Jorge no funcionaba. El partido se convirtió en un correcalles poco atractivo, hasta que el Celta en dos minutos hizo la machada de la remontada. Primero con un la falta de Luccin y luego con la acción de Milosevic. Los rojiblancos habían cedido metros a su rival y estaba pagando las consecuencias. Rodrigo no se enteraba y el Niño tenía bastante con superar las tarascadas de Cáceres. El Atlético se encontró sin darse cuenta perdiendo el partido debido a sus propios errores, en especial a la hora de hacer largo el equipo y dejar su juego de conjunto que tan excelentes resultados le estaba dando. El Celta gracias a su corazón había logrado superar el susto inicial y había dejado en evidencia a un equipo que pecó de arrogancia en los momentos decisivos.
Golazo. En el segundo tiempo el partido cayó por momentos. El Celta se encargó de tapar espacios sobre Cavallero, dar la iniciativa al Atlético y esperar sus explosivas contras por la banda. Los rojiblancos mucho toque y poca chicha. Daban más sensación de peligro los de Lotina, sobre todo por Ángel, Jesuli y Gustavo López, que los mareos madrileños que salvo una genialidad del Niño al rematar de espuela un pase de Sergi, tenían a Cavallero como un invitado de lujo. Manzano se la jugó sacando a Paunovic y Musampa, y volviendo a un sistema de dos delanteros, para dejar más libertad al Niño. Poco éxito tuvo con su experiencia, ya que los nervios eran malos consejeros y el Caño movía los hilos de manera muy esporádica. Lotina sacaba gente como Vagner y Giovanella para encontrar el aire que le faltaba a su gente.
Al final, y cuando parecía que todo estaba resuelto, llegó la maravilla de Lequi y el Atlético se encontraba con un empate que ni soñaban. El central argentino demostró que tiene calidad, aparte de su entrega habitual. Una jugada para guardar en vídeo y que si lo hacen otras estrellas sería elogiada y alabada por todo el mundo. Al fi nal hubo arreones por los dos conjuntos, pero ya estaban conformes con la igualada. El Celta sigue metido en problemas y el Atlético continúa con su sueño europeo. El partido no tuvo muchas virtudes, aunque al fi nal los goles maquillaron el espectáculo, que fue bastante pobre para dos plantillas de cierta entidad en esta Liga.
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Burgos, Lequi, Ibagaza y Simeone por el Atlético y Cavallero, Gustavo López, Cáceres y Berizzo en el Celta, dieron un claro color argentino a un partido muy disputado.
