La espina clavada del cross
Ya tenemos el atletismo de nuevo en danza. Vuelve en su versión más pura: el cross. Los atletas llevan ya un mes corriendo, pero es hoy cuando se juntan para disputar el primer gran campeonato, el de Europa. En él tenemos una espinita clavada, porque aún no hemos visto ganar a un atleta español. Hemos ganado, sí, por equipos, y hasta tres veces, mas ésta es una victoria que no se ve, porque sale de la suma de los primeros clasificados. El año pasado, por ejemplo, ganamos por el tercer puesto de Roncero, el sexto de De la Ossa, el séptimo de Molina y el decimoquinto de Chema Martínez. Sin embargo eso no se sabe hasta que se echan las cuentas.
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Para los entendidos, una victoria por equipos es algo tremendo, porque pone de manifiesto el auténtico nivel de un país, pero lo que llega a los aficionados es la victoria individual, el nombre propio de aquel que cruza en primer lugar la línea de meta. Eso es algo que aún no hemos podido conseguir. Y eso que nos las prometíamos muy felices cuando en 1994 se creó el Europeo de cross. Después de hartarnos a ver que nuestros atletas fueran los primeros blancos en el Mundial de cross creímos que, por lógica, arrasaríamos en el Europeo. Pues de eso nada. Tres terceros puestos de Serrano, Penti y Roncero, un segundo de Gómez y punto.
El problema es que el Europeo, dicen los técnicos, se celebra muy pronto, cuando nuestros atletas aún no están finos. Pues es una pena, porque ahora es el momento de ganar, no en marzo, cuando el Mundial, porque entonces no habrá manera de meter mano a kenianos y etíopes por muy fino que se esté. Sin embargo ahora los rivales sí están a nuestro alcance por mucho que todos los atletas franceses sean de origen norteafricano y de que el portugués Gomes o el ucranio Lebid sean especialistas de cross. El año pasado Roncero les dio ventaja al correr con un pie descalzo. Si aún así fue tercero, ¿qué podrá hacer calzado? Hoy lo veremos.
