ACB | Fuenlabrada 91-Real Madrid 91

Un derby de lujo para la presidenta

Con Esperanza Aguirre en el palco, el Fuenlabrada se impuso en un final electrizante y le complica al Real Madrid el pase a la Copa

<b>SIN CONCESIONES.</b> El madridista Kambala intenta taponar un tiro de Robert Jackson.
Martín Tello
Actualizado a

Par-ti-da-zo. Derby para enmarcar, con una solución taquicárdica. Veinte segundos por jugar, balón para el Madrid y dos puntos arriba el Fuenla (93-91) (no hay droga que supere eso, decía el maestro Ignacio Pinedo). Aclarado para que juegue Bennett uno contra uno por el centro. El base madridista deja gotear el crono: diez, nueve, ocho... A falta de siete segundos se lanza... y Javi Rodríguez le roba límpiamente el balón, colocando abajo la mano, justo en el bote. Javi pasa al campo contrario y ni siquiera intenta el enceste, se limita a dejar que el partido se desangre definitivamente. Estallido de júbilo en las gradas, abatimiento madridista. Dura derrota. La Copa se complica.

Buen ojo el de doña Espe. La madrijefa acertó de lleno al acudir a Fuenlabrada. Fue un derby con todos los ingredientes de la receta clásica: emoción, pasión y buen juego, aliñados con algo de pimienta (dos jugadores descalificados por un conato de pelea) y ambientazo en la grada. Para redondear, comportamiento modélico del público fuenlabreño (una vez más), que animó a su equipo hasta la extenuación y sin el mínimo incidente. Doña Espe ya sabe que puede cumplir sin miedo su promesa de transmitir baloncesto en Telemadrid. Partidos como el de ayer hacen vibrar las pantallas.

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Tras 20 minutos magníficos, en los que logró cinco veces ventaja de siete puntos, el Fuenla encajó una serie de golpes que le mandó a la lona: 8-26 en sólo seis minutos, escapada madridista hasta 11 puntos de margen (50-61). Aquello tenía una explicación: intentando protegerse de las personales y el cansancio el Fuenla había empezado el segundo tiempo con cuatro suplentes en pista (incluyendo dos pívots nacionales, Guardia y Dani García). El Madrid, con su quinteto de gala, aprovechó para machacar. Con Bennett y Kambala imparables, el partido quedó teóricamente resuelto en el tercer cuarto.

Sin embargo, ni el Fuenla ni su público habían dicho la última palabra. Óscar Quintana y sus jugadores no conocen la palabra resignación. Volvieron los titulares, volvió la furia en defensa, la determinación en ataque. Con Scott de estandarte y Beechum de artillero (4 triples, 14 puntos en el último cuarto), el Fuenlabrada remontó (74-74, min 33) y ganó. Merecida, inapelablemente. Más garra, más coraje, mucho mejor perímetro.

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