Mundial femenino | España 27-Noruega 26

Gesta olímpica

La Selección femenina de balonmano venció ayer a Noruega por la quinta plaza del Mundial y se clasificó por primera vez en su historia para unos Juegos

<b>APOTEOSIS.</b> La euforia se apoderó del banquillo español en los últimos segundos del partido, cuando la quinta plaza estaba ganada y con ella el billete a Atenas.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Un equipo corajudo, compacto, ganador, forjado con mano firme por José Aldeguer, escribió ayer la página más brillante de la Selección femenina de balonmano. España selló su mejor clasificación de siempre en una gran competición. Una quinta plaza que sabe a oro de 24 quilates, que catapulta a la Selección al vagón de cabeza de este deporte. Directa a Atenas, a los Juegos Olímpicos del próximo mes de agosto.

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Algunas jugadoras de este equipo (Cristina Gómez, Montse Puche y la guardameta María Eugenia Sánchez, tres pilares básicos en el triunfo ante Noruega) ya disfrutaron de la condición de olímpicas en Barcelona 92; pero entonces llegaron como anfitrionas, sin ganarse la plaza. Esta vez entrarán en los Juegos con el respeto de las rivales, convencidas de que siempre podrán reventar los pronósticos. Con sacrificio, con batalla continua, con "la mejor defensa del mundo" -en boca del seleccionador, Aldeguer-. Y con jugadoras jóvenes de talento como Susana Fraile, una aprendiz de la mítica Morskova, y con la potente Marta Mangue, de sólo 20 años.

El nivel del equipo español es inferior al de la élite, inferior a Noruega, por eso el éxito ha sido inopinado. No se le esperaba, pero llegó. A tiempo, el último día, in extremis, cuando a las nuestras no les quedaban fuerzas para más. Lo habían dado todo. Las noruegas tampoco andaban sobradas, por eso el partido fue extraño. Con muchas exclusiones, con superioridades no aprovechas, con igualdad máxima y actuación estelar de las porteras. Colosal estuvo Sánchez con un porcentaje de paradas superior al 40%. Y Puche, con pleno desde los siete metros (7 de 7). Y Gómez, letal en los rechaces. Y la defensa de todas, y esa casta. Olé. Al final, Mangue, sin goles, forzó una exclusión clave y logró el tanto de la puntilla: 27-25. A Atenas.

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