Y además, va para ingeniero
Su 1,90 esconde más virtudes que fuerza. Arizmendi es generoso como Kiko y tan elegante como Kluivert. Estudia Ingeniería de Telecomunicaciones

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Es del Atlético de siempre, pero no siempre estuvo en el Atlético. Llegó al club hace un año. Jugando en el Coslada, se enfrentó al Atlético juvenil de Abraham García, el técnico milagro de la cantera rojiblanca. Ese día, Abraham no se limitó a rellenar el informe de su equipo, sino que hizo un apunte del contrario: Arizmendi.
Fue fichado. En su primer año fue titular, anotó 17 goles y salió campeón de Liga tras ganar 0-2 en la Ciudad Deportiva. Uno de los goles fue suyo. Esta temporada le dieron una semana y media de prueba con el Atlético B. A los dos días convenció y arrancó la Liga pichichi con 7 goles en cuatro partidos. Con más juego que gol. Generoso como Kiko, simula su juego de espaldas. Es elegante como Kluivert, pero no fallón. Tiene una zancada espectacular y aprovecha el juego de cabeza. Y es ahí, en la buhardilla de su cuerpo, donde guarda el éxito. Le da para ser futbolista y para estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones.