Gil fue el gran ausente

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El Atlético volvió al Club Naútico Náyade, lugar de concentración habitual del equipo rojiblanco en las últimas pretemporadas. En esta ocasión, no fue para una dura concentración ni para subir rampas ni para perder grasa. La primera plantilla rojiblanca celebró junto a los empleados del club la comida de Navidad, un hecho que todos destacaron. Torres se mezcló con los del filial, que también acudieron, y con las personas que a diario trabajan en la entidad. Burgos y Simeone se juntaron con los veteranos San Román y Quique Ramos y en la mesa presidencial se juntaron Cerezo, Toni, Manzano y Gárate, estandarte del club, entre otros comensales. Gil Marín decidió mezclarse entre la gente de a pie. Una buena muestra de que en el Atlético todos quieren olvidar el pasado más reciente y mirar unidos al futuro.
El gran ausente fue Jesús Gil. El máximo accionista del club consiguió la imagen soñada: ex jugadores que lo han sido todo, futbolistas de hoy, promesas del mañana, técnicos, dirigentes y empleados en Los Ángeles de San Rafael. Cerezo le recordó en su alocución y ahora que el club parece remontar el vuelo justo es acordarse de Gil. El ex presidente ha sabido pasar a un discreto segundo plano en beneficio de la entidad. Él faltó a la que Cerezo llamó comida de Navidad del Centenario. Todos brindaron por un futuro entre los grandes.