Y lo del Palacio era una reforma...
La sola llama de un soplete echó abajo el Palacio de los Deportes de Madrid y, dos años y medio después, el ayuntamiento no es capaz de terminar lo que se calificó en su día como reforma. Por eso, al no tratarse oficialmente de una obra nueva, tampoco se convocó concurso público, sino que se adjudicó directamente a Arproma, una de las empresas públicas de la Comunidad. Y de ahí vienen todos los males. El Colegio de Arquitectos recurrió, incluso denunció deficiencias tan graves como que la pista de atletismo no fuera visible desde las gradas superiores. Los vecinos también fueron al juez porque la ampliación invadía espacios públicos.
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El resultado de todo ello está a la vista en la imagen de la página de al lado. Dos años y medio después, el Palacio presentaba ayer el aspecto que pueden ver. La primera inauguración prevista era para el pasado mes de abril, en vísperas de las elecciones municipales. Después se habló de septiembre. En cualquier caso, siempre en 2003, como da fe el cuestionario que Madrid 2012 remitió al Comité Olímpico Español cuando tuvo que decidir entre Madrid y Sevilla. También decía que el coste del nuevo Palacio sería de 45 millones de euros, 21 más de lo que anunció el alcalde en su día. Pero ahora tampoco serán 45, sino que ya se ha disparado a 74. De momento.
Como hay tanto recurso, tanta paralización, tanta ampliación de obra, tantas modificaciones, no hay manera de acabar el Palacio en un plazo más que razonable. Atenas va a levantar en un año el nuevo estadio Karaiskakis y aquí un recinto cubierto nos va a llevar tres. Quizá más y como eso es lo que teme Odriozola, va y lo denuncia, porque en febrero de 2005 tienen que organizarse allí los Campeonatos de Europa de atletismo, que no son un capricho suyo, sino un compromiso adquirido por la ciudad porque así lo quiso para promocionar la candidatura olímpica. Por eso su responsabilidad es doble. Y cuando se mira la foto, es como para preocuparse.
