Liga de Campeones | PSV 3 - Deportivo 2

A pesar de Collina

El Depor estará en octavos, pese al mal arbitraje del italiano y tras estar eliminado durante diez minutos. Luque, salvador

<b>CON APUROS</b>. El Deportivo, de la mano de un inspirado Luque, se clasifi có para los octavos de fi nal de la Champions.
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Pierluigi Collina, el colegiado hedonista, el galáctico del silbato, el árbitro telegénico y el amigo de Raúl, entre otro millón de cosas que nada tienen que ver con el sacrificado oficio de árbitro, estuvo a punto de arruinarle al Deportivo su futuro en la Liga de Campeones. El trencilla quiso rentabilizar la entrada del partido y obvió un penalti escandaloso sobre Tristán en el minuto diez, que de haber sido anotado habría sentenciado la eliminatoria y descafeinado el encuentro. El de La Algaba se disponía a poner el colofón a una gran triangulación, cuando Ooijer le agarró e impidió el remate. Un olvido imperdonable que dio vida al PSV, quien poco después aprovechó un mal despeje de Héctor (nunca al centro del área, artículo primero del manual del despeje) por medio de De Jong. Collina propone y él dispone. Hasta la grada, de un sospechoso acomodo casi monegasco, pareció encenderse.

Entonces el Depor, encorajinado quien sabe si por el error de uno o por el acierto del otro, desplegó su fútbol más ancho. Sergio, clarividente en la lectura del juego en esos instantes, apareció en dos ocasiones por la zona de gol. Un remate en propia puerta, recurso habitual en el libreto ofensivo deportivista, de Bouma y un cabezazo de Andrade invitaron al optimismo. Sin embargo, Robben atesoraba esa inquietante verticalidad anunciada por Irureta. Algo de lo que se valió Vennegoor para sembrar el pánico en el bando blanquiazul (la lógica ahorró el doloroso trance de la equipación naranja). Un remate del gigantón besó el palo. Ante eso, Diego Tristán, esforzado pero estéril, seguía tirando los desmarques a las antípodas del balón. Y el PSV apaleaba a Valerón ante la permisividad de Collina.

Y marcó Robben. La reanudación comenzó con una novedad. Hiddink destapaba aún más su parte trasera incluyendo a Rommedahl. Y llegó el segundo gol, de Robben. Todo tras una frivolité de Naybet en el área que acabó en córner. El Depor estaba fuera de Europa. Ante ese panorama, Jabo quitó el freno de mano y Luque sustituyó a un Sergio muy juicioso. Consecuencias colaterales: Valerón de Sergio, Fran de Valerón y Luque de Fran. Consecuencia inmediata: gol de Luque en el primer balón que tocó tras abrochar un zapatazo a la cepa del poste de Waterreus. El partido se convirtió en un Wimbledon-Leeds, con el PSV rifando balones y el Depor achicando. Y hasta hubo tiempo para que Collina enfadase al PSV, con un gol que pudo ser y no fue (paró el juego para atender a un deportivista). Después, asistencia de Luque y gol de Pandiani. ¡Cuánto gol tiene Luque! Y otro de De Jong (3-2). El Depor está en octavos pese a Collina, pero para ello, hasta Irureta tuvo que tirar de la manta y tirar de Luque.

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EL DETALLE: El italiano perdonó a Ooijer

Collina no quiso ver en el minuto 10 de la primera parte un penalti a Tristán, que fue derribado por Ooijer. El defensa holandés evitó una clara ocasión de gol y debió ser expulsado.

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