Como los cerdos
Reza un viejo proverbio andaluz que "del cerdo, hasta los andares". Sin querer ofender con la porcina comparación, de Joaquín, el portentoso futbolista del Real Betis, me gusta todo. Los jugadores que nacen en la cantera del sur, y más si llegan a las principales plazas futbolísticas con la vitola de la escuela de sevillana, tienen más complicado que otros el triunfo.
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Decir que Joaquín es el mejor del mundo en su puesto quizás pueda sonar a exagerado, pero seguramente lo afirmaríamos de otro jugador de su mismo nivel que no cohabitara en nuestro planeta Liga, cosas de la familiaridad. Con un Figo en el ocaso, con un Beckham convertido en todo-terreno, el cetro parece recaer en este chaval de El Puerto que irradia carisma casi al mismo nivel que destila el fútbol por sus botas. Dicen que en Sevilla uno nunca triunfa sino es a costa de otro, y para ello se ha buscado la comparación del bético con Reyes, otro enorme futbolista.
Debatir quién de los dos será mejor jugador es lícito, en tanto en cuanto el techo de cada uno parece, por fortuna, muy lejano. Pero a día de hoy, Joaqui es un pelotero mucho más consagrado que Reyes. En velocidad, técnica y capacidad de sacrificio andan parejos, pero cuando el bético enfila al rival, amigo mío, a cuántos les hubiese gustado no tener que jugar de defensas...