La manta de Irureta
El Deportivo se debate entre defender la renta de dos goles o buscar un tanto que le colocaría virtualmente en octavos

Llegados a este punto sin retorno de la competición, surge uno de esos dilemas que retratan a un técnico. ¿Buscar el gol o defender la renta de dos tantos? El flemático Irureta, ferviente defensor del equilibrio, no entiende una solución excluyente al dilema. Jabo siempre trató de sacar el máximo partido a la manta de Tim, aquel técnico brasileño que afirmó que "el fútbol es una manta corta: si te tapas los pies, te descubres la cabeza y al revés".
Para resolver el dilema de la manta, Javier Irureta cuenta con un equipo espeso ante el gol y de aparente consistencia defensiva. El Deportivo todavía sufre los efectos secundarios del trance de Mónaco, episodio cuya trascendencia aún no ha sido peritada. No ve puerta y su fútbol de seda se alquitranó, especialmente en las bandas y en la medular, donde no se tiene claro qué tapar con la manta tras el estrépito monegasco.
Zafarrancho holandés. Enfrente estará el PSV, con su sentido suicida del juego que hoy, por necesidad, degenerará en zafarrancho. Exhibe un cuerpo de ataque de planta clásica, formado por un lanzador (Van Bommel), dos extremos (Rommedahl y Robben) y un delantero (Kezman). El problema es que su infraestructura ofensiva llega menguada por la baja de Van Bommel y la participación de un renqueante Rommedahl, duda hasta última hora. Además, los pupilos de Hiddink suelen destapar sus vergüenzas defensivas habitualmente.
Se anuncia temporal para la zaga deportivista, en la que Naybet volverá a lucir los galones junto al omnipresente Andrade. En la línea de creación se unirán los talentos de dos lanzadores de lujo: Valerón y Fran. Dos abastecedores para Luque, el delantero más fiable en los espacios abiertos, que tratará de solventar los problemas de anemia ofensiva del equipo. Además, el PSV intentará que el Depor se disfrace de víctima propiciatoria con las camisetas naranjas con las que fue goleado con estrépito en Mónaco. Pierluigi Collina tiene la palabra y decidirá si los blanquiazules visten como deben en el encuentro de esta noche en el Philips Stadium. Irureta le quita importancia, pero mira de reojo. Mal síntoma. Hiddink, que no es supersticioso, ya ha anunciado que destapará su cabeza. Y Jabo, ¿tirará de la manta? Y en tal caso, ¿en qué sentido lo hará?
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El objetivo es evitar un 2-0 o una goleada
Las matemáticas no engañan. El Deportivo lo tiene casi todo a favor para acceder a los octavos de final de la Champions. Sólo una derrota contundente en Eindhoven le podría dejar fuera. De hecho, los hombres de Irureta accederán a la siguiente ronda en caso de victoria, de empate o de derrota por un solo gol de diferencia. Si cae por una desventaja de dos tantos pero marca algún gol (3-1, 4-2...) también estará en la siguiente fase. Sólo una derrota por 2-0 (ése fue el resultado en Riazor) o por una diferencia superior (3-0, 4-1...) podría dejar al Deportivo eliminado de la Champions. Pero incluso en este último caso, existe una última posibilidad para los gallegos. Si el AEK vence al Mónaco en el otro partido del grupo, ya no importará el resultado de Eindhoven, ya que, aunque el Deportivo cayese por goleada, el triple empate siempre perjudicaría al PSV.