Depredadores al acecho
Los tiburones hacen honor a su instinto depredador. Botón de muestra: la mutilación del Etosa Alicante. Se le ocurrió llamar la atención el año pasado, ganando una plaza en Europa (Copa ULEB) y le han destrozado la plantilla en cuatro mordiscos. Ahora, directivos y afición alicantinos ven con estupor que su equipo ha bajado de la gloria a los infiernos, de los puestos de cabeza al furgón de cola. El Alicante sólo ha ganado dos de sus 14 partidos y necesitará un milagro deportivo para evitar el descenso.
Noticias relacionadas
El Real Madrid se llevó el entrenador (Julio Lamas) y la promesa en alza (Stojic). El Tau les arrebató al director de juego (Prigioni), y la edad les privó de la estrella encestadora (Perasovic). Unido ello al bache personal de un pívot nacional indolente (Oriol Junyent) y a fichajes poco rentables, la consecuencia es un velero al borde del naufragio, tras un año de plácida travesía. Ni siquiera un entrenador tan acreditado y serio como Luis Casimiro ha podido evitar la pérdida de rumbo.
Tiene mérito, por todo ello, que los modestos hayan equilibrado tanto la Liga, entre tan voraces depredadores. Donde otros ponen el talonario ellos tienen que poner el buen ojo y el trabajo eficaz. El Unelco Tenerife, por ejemplo, hizo diana con el veterano Bernard Hopkins, que el año pasado dio síntomas de declive en el Pamesa. El equipo canario confió en él y ha tenido recompensa. ¿Logrará retenerlo?
