Multitudinario adiós a Chava Jiménez
Unas tres mil personas asistieron ayer a su entierro en El Barraco

Justo en el momento en que el féretro de Chava Jiménez descendía en una fosa de dos metros y pico empezó a caer una fina lluvia. Apenas un minuto. Fueron las únicas gotas que cayeron ayer por la mañana en El Barraco (Ávila). Parecía que el cielo también quería verter unas lágrimas en la despedida de este carismático corredor, siempre excesivo, en la vida y en la muerte. "¡Dios mío, que vida más dura me das!", se oyó decir a su madre, Antonia Sastre entre sollozos.
El entierro de Chava resultó muy emotivo. La Banda Municipal de la localidad interpretaba la Marcha Fúnebre de Chopín encabeza del cortejo fúnebre mientras en el campanario de la iglesia resonaban lentas y solemnes campanadas. Eran los únicos sonidos, a pesar de que detrás del ataúd, portado por familiares y amigos del ciclista y un compungido Santi Blanco, seguían cerca de tres mil personas, silenciosas y cabizbajas.
El Barraco tiene 2.050 habitantes. Salvo los niños estaban todos, más innumerables vecinos de localidades próximas, más una impresionante representación de toda la familia ciclista, corredores en activo y retirados, periodistas, federativos y directores deportivos, Manuel Saiz, Pablo Antón, Suárez Cueva, Maximino y José María Pérez, el Banesto en pleno...
Se echó en falta la asistencia de autoridades políticas y deportivas. Jesús María Sanz, director general de Deportes de Castilla y León fue el único representante de este estatus. Éste comentó que su Comunidad no había tenido tiempo de estudiar qué clase de homenaje podían ofrecerle a Chava, pero que "habrá que dárselo".
El Ayuntamiento de El Barraco tuvo una sesión especial la noche del domingo para tratar este mismo punto, pero no terminaron por concretar. "Hemos pensado en poner el nombre de Chava Jiménez a una calle del pueblo, o a un circuito asfaltado en el extrarradio del pueblo para que los chavales puedan entrenarse o erigirle un monolito. Aún no hemos decidido", informó el alcalde José María Manso.
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Tampoco estuvieron los dirigentes de Unipublic, pero estos por una triste razón: dos horas después enterraban también a la suegra de Tito Franco. Pero su hermano Enrique ya ha recogido la idea de AS de que la Vuelta tenga un gesto hacia el Chava. "Algo haremos. A bote pronto se me ocurre hacerle un homenaje cada vez que la Vuelta llegue a una de las cimas que conquistó". Son siete, con doblete en Pal. Este año tocaría en Xorret de Catí. Siempre habrá motivos para recordar a Chava, un ciclista singular que vivió y murió demasiado deprisa, con 32 años.
Los actos empezaron a las 10:50, hubo un responso en la iglesia y todo terminó un par de horas más tarde. Punto final a la historia de un ciclista. Pero la multitud que le acompañó en su despedida revela que será imposible olvidarle.
