Pino Zamorano, otro árbitro con polémica


Casi sin tiempo para tomar conciencia de la derrota en el Vicente Calderón, los jugadores del primer equipo españolista deben preparar un encuentro dramático: el derby del próximo sábado. En condiciones normales, aunque la situación en la tabla fuera igualmente complicada, los referentes de estos días serían los deportivos. Pero tras los últimos arbitrajes parece inevitable echar una mirada sobre el encargado de dirigir este encuentro. Se trata de Alfonso Pino Zamorano, del colegio Castellano-Manchego que cumple su tercera temporada en Primera.
A sus 31 años, Pino Zamorano debutó el 8 de septiembre de 2001 en un Villarreal-Osasuna. Ha dirigido tres partidos al Espanyol, con un balance negativo para los pericos: dos derrotas y un empate. Aún no se había topado con el equipo blanquiazul esta temporada. Al Barcelona lo ha arbitrado dos veces, con una victoria y una derrota culé.
Pero la experiencia que más recordará Pino Zamorano, por lo polémico de su arbitraje, fue el encuentro entre Madrid y Valencia el pasado 5 de enero, en encuentro correspondiente a la 16ª jornada de Liga 2002-03. Allí expulsó a Pablo Aimar por doble amarilla. Faltaba poco más de media hora para la finalización del encuentro y ambos contendientes empataban a uno. Al final, y merced a la expulsión del argentino, el Madrid acabó venciendo por goleada: 4-1. Ello provocó la indignación valencianista y la respuesta de Pino Zamorano: "Me tengo que morder la lengua. Me parece excesivo lo que se ha dicho de mí, pero los árbitros estamos acostumbrados a este tipo de cosas", afirmó entonces.
El destino quiso que fuera él quien arbitrara el partido de vuelta en Mestalla, el 24 de mayo. Recibió el impacto de una botella, además de una pañolada y gritos de la afición local en cada jugada dudosa. Tal fue la polémica que Vicente del Bosque y Rafa Benítez ni se dirigieron el saludo antes del choque, que acabó 1-2.
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Dirigió el derby madrileño
El último partido que arbitró Alfonso Pino Zamorano en Primera fue otro derby, en este caso el madrileño, entre Madrid y Atlético, que tuvo lugar hace seis días en feudo blanco. En ese encuentro, que los madridistas se llevaron por dos goles a cero, enseñó siete amarillas: dos para jugadores del Madrid y cinco para miembros de la escuadra rojiblanca. Aunque su labor fue discreta, no señaló un penalti de Diego Simeone sobre Luis Figo.