Yo digo Pedro L. Ferrer

El descaro de Megía

Pedro Luis Ferrer
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
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Entre que a Megía Dávila se le amontonó el descaro y que las jugadas a balón parado se han convertido esta temporada en un problema muy serio, el Zaragoza perdió un partido en Sevilla que tenía ganado a la media hora. El 0-2 anunciaba una tarde triunfal en el Sánchez Pizjuán, pero todo se volvió en contra del Zaragoza: el diluvio sevillano, la arbitraria expulsión de Generelo, el fuera de juego que el árbitro no observó en el segundo gol del Sevilla, la libertad con la que Ponzio dejó cabecear dos veces en el área a Podestá, un tapón de 1,75... Absolutamente todo. El caso es que el Zaragoza hizo lo contrario que en los dos últimos partidos: se dejó remontar dos goles y ahora mismo se encuentra a un solo punto de la frontera del descenso.

Es posible que el Sevilla pretendiera ganar el partido por aplastamiento, pero esa fogosidad le duró diez minutos. Así que todo se quedó en mucha amenaza y poco peligro. Todo lo contrario que el Zaragoza, que mostró una pegada galáctica mientras Megía Dávila se lo permitió. La jugada de la expulsión de Generelo tuvo mucho de aparatoso, pero no fue ni falta, porque el chico del filial apenas si rozó a Martí. Y esa inferioridad, tal y como estaba el campo de charcos en la segunda parte y como estaba jugando Generelo, fue un hándicap muy grande para el Zaragoza.

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