Bilic hace soñar
El croata logró el gol del Sporting, que jugó con diez desde el 3 y se coloca en ascenso por primera vez desde que bajó

El Sporting pudo con todo. El equipo gijonés superó al líder en una mañana que tuvo un mal comienzo, puesto que a los tres minutos se produjo la expulsión de Cristian, lo que condicionó el desarrollo del partido, que Bilic resolvió con un magistral testarazo en el inicio del segundo tiempo. Ahora, los gijoneses se ven en puestos de ascenso por primera vez desde que descendieron a Segunda.
El Numancia llegó como líder a Gijón, con vitola de equipo defensivo y rápido en el contraataque. Sin embargo, la superioridad numérica obligó al conjunto visitante a llevar el mando del juego, frente a un rival cerrado en su parcela. Tras la expulsión de Cristian, Marcelino retrasó a Samuel y combinó a Pablo entre la banda y el centro, con apoyos de Miguel. El equipo soriano se adueñó de la posesión del balón y buscó abrir el campo con mucha circulación de banda a banda. Tuvo más iniciativa por la zona derecha, en la que Miguel Pérez creaba muchas complicaciones a la zaga local, pero las acciones no tenían finalización, por la anticipación y la firmeza demostrada en todo momento por la zaga gijonesa, en la que Samuel y Chus Bravo imponían su ley con contundencia, apoyados por la seguridad de Roberto.
El Sporting se limitaba a defenderse, aunque también buscaba alguna acción de contraataque. Dispuso de oportunidades aisladas, pero con imprecisión en el juego, por el nerviosismo que implicaba jugar en inferioridad numérica. Bilic tuvo un par de ocasiones de remate, pero el croata no estuvo fino. El desgaste y la falta de rapidez se acusaban demasiado en las filas gijonesas y sólo algunas espectaculares jugadas de Miguel hacían algún estrago en la defensa soriana, pero lejos de la zona de remate. Si en el primer tiempo se vio a un Sporting dubitativo y algo asustado por las circunstancias adversas, tras el descanso hubo más firmeza. Sobre todo después del gol de Bilic, en una excelente internada de Juan, que el croata cabeceó en una acción brillante.
Malos cambios. Enrique Hernández hizo dos cambios que mermaron el potencial de su equipo. Velasco y Fagiani se quedaron en la caseta y, sin laterales, reforzó el ataque. Le salió mal, porque la defensa se descapitalizó y su delantera no tuvo efectividad, salvo un disparo de Rosu al poste. Marcelino sacó mejor rendimiento del doble relevo visitante, al ubicar a Pablo más a la banda, además de cargar más el juego por la derecha. Los rojiblancos realizaban un extraordinario trabajo defensivo, con una fuerte presión, que pudo casi siempre con el rival. El Sporting pudo sentenciar en los contraataques de Ismael, sustituto de Bilic, pero le falló la puntería, lo mismo que a Rosu, quien dispuso de la ocasiones más claras del Numancia.
El final fue de alta tensión. El Numancia encerró al Sporting en su parcela, pero con un ataque desordenado, mientras que los rojiblancos no dejaban ningún resquicio, presionando a tope y con un respaldo de la grada como no se recordaba en El Molinón. La apoteosis se produjo con el final señalado por Pérez Pérez, después de los tres minutos de propina. La victoria devuelve la ilusión a Gijón y al sportinguismo.
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