Olvídese de llevar la antorcha
En qué lío se ha metido Madrid al reclamar su derecho a que la antorcha olímpica pase por sus calles camino de Atenas. Era un derecho justo, pues si en su recorrido por el mundo se detiene en otras ciudades candidatas a los Juegos de 2012, ¿por qué no iba a recalar en Madrid? Sobre todo cuando Madrid lo había solicitado y aceptado las condiciones: el pago de un millón de euros. El Comité Olímpico Internacional rectificó e incluyó a Madrid y, de paso, también a Leipzig y La Habana. Así ninguna ciudad candidata se quedaba fuera, que es lo suyo, pues el paso de la antorcha siempre despierta ilusiones y emociones. Pero ahora viene el lío.
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En 1992, cuando los Juegos de Barcelona, no lo hubo, porque al ser el país anfitrión la antorcha pasó por todas partes y la acabó llevando hasta el apuntador. Ahora es diferente. La antorcha sólo parará en Barcelona y en Madrid. Barcelona ya estaba incluida en el recorrido, como ciudad olímpica, y el reparto de los relevos, hecho. Los 60 kilómetros se reparten en 120 relevos; 40 se los queda Samsung y otros tantos, Coca-Cola, que son las empresas patrocinadoras de la antorcha; los 40 restantes, a repartir entre los ciudadanos. En Madrid las cuentas no salen de ninguna manera. Ya hay tiros para portar la antorcha. Y usted, ciudadano de a pie, olvídese.
Es fácil imaginar cuántos amigos tendrá el alcalde y cuántos compromisos, políticos y económicos, el ayuntamiento. Y en Madrid 2012, no digamos. Por lo pronto hay 78 empresas que sufragan la candidatura con cantidades anuales que oscilan entre los 120.000 y 60.000 euros. Sus directivos algún derecho tendrán a llevar la llama del sueño que ellos pagan. Ni haciendo relevos de 250 metros en vez de 500 dará para quedar bien con todo el mundo. Será curioso conocer la lista de los relevistas, porque va a ser una auténtica lista de tráfico de influencias. Madrid 2012, encargada de hacer el listado, de momento no sabe ni cómo empezarlo.
