Entrevista David Beckham

"Vamos a ganar al Barça"

El crack inglés visitó AS y explicó cómo vive las horas previas al gran clásico de mañana. También analizó el pasado derby contra el Atlético de Madrid

<b>PUBLICO</B>. "Que nadie lo dude: seré yo quien saque los córners"
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La pregunta se repite cien veces, mil, millón: "¿Cómo es Beckham?". Y tú respondes: "Majo". Ante semejante insistencia es casi obligado ser escueto, tal vez como una forma de apropiarte del interés que despierta otro. El otro. Los guapos (los guapos totales) generan una cierta desconfianza, lo admito. Sobre todo los guapos que vienen precedidos de una fama infinita. Poco antes de que llegara me dijeron de él que tenía brillo. No hice comentarios, naturalmente. Brillo, qué les parece. Tendrá la piel grasa. O se aplicará cremitas. Todos sabemos, y es ley, que nadie es tan guapo como lo anuncian y ninguna película tan estupenda como nos dijeron.

En plena espera, la puerta se abrió veinte veces, nunca él, lo que provocaba un cierto desconsuelo entre los que aguardaban en el rellano, en su mayoría mujeres. Yo fui uno de los que abrió y resulté abucheado. No tengo brillo. Y eso duele. Pero el golpe me hizo más fuerte.

El contacto con el coche que traía a Beckham era permanente: está en La Castellana, se acerca, gira a la derecha, rotonda. La situación tenía algo de película y nosotros de tipos que esperan el furgón del dinero, lo que viene a ser una metáfora bastante aproximada.

Y llegó por fin. Relaño a porta gayola y el chico que penetra dulce, sonriente, hasta un poco genuflexo, como cualquiera de nosotros cuando entramos en casa ajena y tememos manchar la moqueta.

Aprovecho las presentaciones de rigor para escanear al intruso al modo Terminator. A primera vista parece hecho con un diseño bastante sofisticado. Está cubierto con un gorro muy moderno que en cualquiera de nosotros sería un calcetín de monte sobre la cabeza. Pantalón vaquero y un par de jerseys en la cintura de la forma que se llevaban en la transición. Botas chirucas. El modelo completo te lo sacas en Zara por ciento y pico, lo cual anima bastante. Brillo nivel medio. Delgado, pero fuerte. Tipo ligón letal.

Sus reglas. Enseguida descubres que huye de las marcas. Una foto suya, aunque sea casual, bebiendo una determinada marca de agua puede ser la mejor campaña de marketing para cualquier compañía. Y una pérdida de dinero para él y para su atento asistente personal, Terry Byrne, ex fisioterapeuta del Chelsea y de la selección inglesa. La misma precaución deben tomar con las fotos con extraños, que podrían ser utilizadas para vender una entrevista ficticia o para sacar beneficio de una relación imaginaria.

Por fin se sienta frente a una mesa repleta de jamón del bueno (del que rasca), expuesto en todas sus variedades: solo, en chapata, empanada y en medianoche o half night, que diría Roncero. Y empieza a distribuir el juego. Primero, el Barça: "No estoy nervioso, me gustan los grandes partidos y no me preocupa jugarlos. No he visto ningún partido del Barcelona esta temporada, pero sé cómo juegan y conozco la calidad de sus futbolistas, como por ejemplo Kluivert. Le conozco de algunas promociones de Adidas y además de un buen tipo es muy buen futbolista, aunque sé que esta campaña está siendo dura para él".

Beckham se alarga en las respuestas y eso, además de dar buen rollo, le hace superar la primera prueba, no es un maniquí. Habla despacio, para que se le entienda, vocalizando, levemente aflautadillo, mirando a los ojos de quien le pregunta, lo que da un cierto corte, efecto que imaginas que en las mujeres se multiplica hasta provocar millones de bajas inocentes y no tanto.

Ajeno a estas cuitas, él sigue con el Barça: "No creo que al Barcelona le afecten los cinco goles que recibió en Málaga porque tengo la impresión de que en estos partidos, Madrid-Atlético o Madrid-Barça, no influye lo que ha sucedido inmediatamente antes, estos son encuentros distintos".

Beckham parece preparado para el ambiente que le espera mañana en el Camp Nou. "Un par de compañeros me contaron lo que sucedió en el Camp Nou hace un año, los problemas que tuvo Figo a la hora de sacar los córners y que el partido tuvo que suspenderse por los lanzamientos. Ese encuentro yo lo vi en directo por televisión. Pero que nadie tenga dudas: yo voy a sacar los córners. Me gusta la presión, prefiero los partidos grandes, con ambiente, sé que habrá 100.000 personas en el campo y no se me ocurre ningún escenario mejor para jugar al fútbol".

Pundonor. Muestra carácter, como ya hizo en Pamplona, uno de los territorios comanches del madridismo. "Me gustó ese partido. Quiero aclarar que si recriminé a un recogepelotas fue porque había arrojado algo al campo. Pero después cuando me acerqué y vi que se trataba sólo de un niño traté de disculparme".

En la conversación surge también el interés del Barça en su fichaje, un rumor que propició este verano la llegada de Laporta a la presidencia. "Me enteré del interés del Barcelona por mis amigos. Yo estaba de vacaciones y cuando regresé, me contaron que los periódicos estaban hablando de las negociaciones del Manchester con el Barcelona para venderme. Me sorprendió mucho y no me gustó. Pero yo tenía muy claro que si tenía que salir del United sólo quería irme a un equipo: el Real Madrid".

Para Beckham será el regreso al Camp Nou, el campo que visitó cuando era un niño y donde el Manchester ganó en 1999 una Copa de Europa agónica, en el tiempo añadido, gol de Solskjaer, córner lanzado por Becks. "Será un partido especial, el regreso a un estadio donde gané la Champions, el triunfo más importante en los once años que llevaba en el Manchester. Sé que ahora será muy diferente, seguro que no tendremos ningún apoyo. Pero también sé que hace 20 años que el Real Madrid no gana allí y esta vez vamos a lograrlo".

Charla relajado, mirando el jamón de reojo, sin querer ser el primero en picar, tal vez no sea mal tipo.

Llega el momento de hablar del pasado derby, contra el Atlético, de su reencuentro con Simeone."Fue un gran partido, el estadio completamente lleno... y sí, coincidí en una ocasión con Simeone (se ríe), pero no hubo ningún problema. También tuvimos la oportunidad de hablar después del partido. Lo que sucedió en la Copa del Mundo de Francia ya es pasado, aunque es cierto que fue un momento muy duro para mí. Sin embargo, creo que aquello me hizo una persona y un futbolista más fuerte".

Y alguien dispara: ¿Cree que es mejor equipo el Atlético que el Barça". Y el inglés, que es torero, torea: "Bueno, en fi n, no sé, después del partido contra el Barcelona os lo podré decir... Desde luego el Atlético es un gran equipo, lo que ocurre es que resulta muy complicado recuperarse de un gol a los 14 segundos... Pero sigue el bombardeo: ¿Tienen al Barcelona a diez puntos, todavía lo ve como un candidato al título? "No lo sé...(niega con la cabeza). La verdad es que no puedo decir que el Barcelona todavía es un candidato para ganar la Liga...".

Compañeros. El gran pase a Raúl que valió el segundo gol también es tema de conservación: "Me gusta pegarla así, tan lejos, y que un compañero pueda aprovechar mis pases. Me hace tan feliz dar una asistencia como meter un gol".

"Me han preguntado alguna vez si en el Real Madrid estoy jugando mejor que nunca y yo siempre respondo que con futbolistas como Raúl, Ronaldo, Figo, Roberto o Zidane todo resulta mucho más fácil. Aunque no hay que olvidar que cuando estaba en el Manchester United todos mis compañeros también eran magnífi cos: Cole, York, Van Nijstelrooy...".

Sin embargo, para Beckham, triunfar en España signifi ca liberarse del complejo que persigue a los mejores futbolistas ingleses, temerosos de no acoplarse al fútbol del Continente, ya lo dijo Giggs hace muy poco tiempo. "Lo que he conseguido en España es probar que también puedo jugar bien al fútbol fuera de Inglaterra. Y eso era muy importante, porque había gente que tenía dudas".

Y Beckham no sólo ha tenido que adaptarse a una nueva ciudad, a un nuevo tipo de juego, también a una posición diferente. Después de más de una década jugando en la banda derecha, en el Real Madrid se ha consolidado como medio centro creador y rompedor. "Lo cierto es que me gusta más jugar en el centro del campo que por la derecha, aunque esa era la posición que venía ocupando en el United en los últimos años. Pero cuando llegué al Real Mardrid eso no me importaba lo más mínimo, sabía que era una cuestión que tenía decidir el entrenador".

La charla continúa muy fl uida, con García Coll ejerciendo de traductor cuando la pregunta es de más de dos líneas, Beckham dueño absoluto de la bandeja de jamón, un poco avergonzado cuando debe responder con la boca llena, tapándose con la mano izquierda, asquerosamente encantador en una situación que haría de usted (incluso de mí) un pobre zampabollos.

Es el turno de hablar de España. "Es increíble lo encantadora que está siendo la gente conmigo desde el día que llegué. No podré olvidar el día que debuté en el Bernabéu, los momentos antes, la ovación del público cada vez que yo tocaba el balón, incluso el gol de cabeza, algo rarísimo en mí. Lo que pasó ese día será inolvidable. Debo decir que de Inglaterrra sólo echo de menos a mis padres y a mis amigos, todo lo demás lo tengo en Madrid".

Sólo hay un inconveniente: "En España nos está resultando más difícil convivir con los paparazzi. Hace poco, dos se colaron en mi casa y fue muy desagradable. Estuvieron por el jardín intentando hacer fotos. Además, siempre hay coches que me siguen a mí y a mi esposa, pero sé que debo resignarme a eso".

Beckham tampoco echa de menos el Manchester United. "Hay más cosas en común entre el Manchester y el Madrid de lo que la gente cree. El club, la categoría de los jugadores, el apoyo de los afi cionados, todo eso es muy parecido y es por lo que entendí que si dejaba el United sólo podía ser para irme al Real Madrid".

¿Y Ferguson? "Sólo he hablado una vez con Ferguson desde que me fui Manchester y fue en el funeral de un joven futbolista del United. Desde entonces no hemos vuelto a tener contacto".

El contacto sólo se mantiene con los amigos, que, curiosamente, no se interesan por sus pases de 40 metros. "Es divertido, cuando hablo con ellos sólo me preguntan: ¿y cómo es Ronaldo de cerca? ¿y cómo Zidane? ¿y cómo Raúl...? Parece que les interesan ellos más que yo (se ríe)".

Este momento de la risa es una de los más reconfortantes, por otro lado. Es sabido que el único punto débil del joven de la belleza absoluta es la sonrisa con dientes. En ese momento, él riendo, y nosotros muy morenos, sentados y en penumbra, podríamos competir con él en atractivo y perder con cierta dignidad, y no digan que no.

Hablar de Inglaterra es hablar, cómo no, de Abramovich, dueño del Chelsea y terror de Europa. "Yo no creo que Abramovich sea una amenaza para el fútbol, en absoluto. Él intenta contratar a los mejores futbolistas y no hay nada malo en eso. Tampoco creo que sea un peligro para entidades como el Manchester o el Real Madrid. Y que conste que yo nunca he hablado con él".

Fichajes. Y con quién prefi ría jugar Beckham la próxima temporada, con Owen o con Henry. Y el chico se incomoda un poco por primera vez. "No puedo decir si el año que viene me gustaría jugar con Owen, Henry o Van Nijstelrooy (a este lo introduce él, ¿habrá oído algo?). Estas especulaciones son normales en los grandes clubes pero todos ellos son futbolistas que tienen contrato en vigor y es mejor no decir nada hasta que realmente suceda algo". No es fácil ser políticamente correcto. A cualquier otro le das una caña y un aperitivo y te cuenta quién mató a Kennedy.

Su destreza con el jamón, no se acompaña con su manejo del castellano, todavía. Aunque no ceja. "Estoy estudiando español, pero me resulta complicado fijar los días de las clases porque siempre tenemos viajes y partidos, por eso no avanzo como me gustaría, aunque algo entiendo". Le recuerdan entonces sus recientes menciones a las madres de los ardorosos jugadores del Olympique, perfectamente legibles. "Sí es verdad, ya sé que me han visto diciendo algunas cosas en los partidos", comenta con mofletes encarnados, pero brillantes.

Entonces Roncero, solícito, le regala un bolígrafo para que fi rme un contrato vitalicio con el Madrid. "Uff no he pensado en la retirada todavía, pero yo seguiré en el Real Madrid hasta que el Real Madrid quiera, sobre eso no tengo ninguna duda".

Un capítulo especial merece la adoración que siente Beckham por Ronaldo. "Es un futbolista capaz de hacer cualquier cosa. Simplemente es feliz por jugar al fútbol, me asombra lo relajado que se siente en los partidos, la tranquilidad con que afronta las situaciones más difíciles". Y García Coll cuenta una anécdota: "El otro día Ronaldo estaba gastando bromas en la sala de masaje y todos los jugadores se carcajeaban, incluido Beckham, aunque Ronie estaba hablando en español. Cuando se dieron cuenta los demás le preguntaron a David de qué se reía y él respondió que no necesitaba entender a Ronaldo, que le hacía muchísima gracia verle".

La relación con Zidane no debe ser tan fácil, le pregunta alguien, ya que el francés no habla inglés y además es un tímido recalcitrante. "Con Zidane hay un sitio donde me comunico perfectamente, donde le entiendo todo lo que dice: en el terreno de juego. Sobre la hierba no hacen falta las palabras".

La conversación se va terminando porque a Beckham le espera una tourné por varios medios de comunicación y la impaciencia de Terry Byrne se lo recuerda. Además, la bandeja de jamón está tiesa. Uno de las últimas lonchas se le escurrió y el crack se afanó por recuperarla de la alfombra para no manchar, educación exquisita o tal vez Victoria que le amenaza en casa con pasar la aspiradora.

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La visita, que empezó siendo ritual y acaba siendo entrañable, se completa con la consiguiente sesión de fotos posadas. En ese momento, Becks se retira al baño (luego es humano) y pide una goma (de pelo, ojo), que le entrega entregada Raquel Fornieles. Minutos después, el chico sale sin gorro y como un pincel, con cara de foto. Sin ánimo de molestar diré que le vendría bien un repasito a las mechas.

Y adiós. El último acto es una foto con las camisetas del Madrid y el Barça, pero el ídolo prefiere no coger la camiseta azulgrana, que se queda sobre la mesa. Luego se deja tocar y se entretiene en firmar mil fotos, para Marta, para Diana, como la princesa, y el muchacho sin parar de sonreír, sin prestar atención al desasosiego del asesor, que debe tener pesadillas con subastas en internet, pobre. Y el adiós, manos a todos (poderosas) y su forma de desaparecer, tan dulce como la entrada. Y allí nos quedamos, en penumbra.

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