Las prioridades de Castilla-La Mancha
La sede del Comité Olímpico Español (COE) es la casa del deporte español. Así lo entiende su presidente, José María Echevarría, y por eso abre sus puertas cada vez que la ocasión lo requiere. Ayer lo requería. José Bono, presidente de Castilla-La Mancha, quería presumir de promoción deportiva en su región, y el COE le abrió las puertas de su casa para presentar el libro que da fe de ello. El libro iba dedicado, además, a Alfredo Goyeneche, anterior presidente del COE fallecido en accidente de tráfico. No era una dedicatoria oportunista; fue quien apadrinó, en 1998, el proyecto de Bono para promocionar a los deportistas castellano-manchegos.
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El plan se disfraza bajo un título muy comercial: Castilla-La Mancha Olímpica. La verdad es que olímpicos no tiene muchos -el atleta Parra y las judocas Beatriz y Úrsula Martín en Sydney- y éstos ya reciben becas ADO (Asociación de Deportes Olímpicos), que son las gordas. Pero lo verdaderamente importante del plan es lo que no se ve: la promoción. Castilla-La Mancha no es una comunidad que despilfarre dinero público en los deportes profesionales. Es más, sólo tiene dos equipos en las ligas nacionales: el Ciudad Real en la masculina de balonmano y el Albacete en la femenina de voleibol. Los dineros se destinan a otras prioridades.
Por ejemplo, para pasar de dos pabellones cubiertos en toda Castilla-La Mancha a 251; por ejemplo, en subvencionar con 3,9 millones de euros a las federaciones, clubes, deportistas y monitores; por ejemplo, en destinar 2,5 millones al deporte escolar, cantidades todas ellas que vienen a triplicar los presupuestos de hace ocho años. De todo esto quiso presumir Bono y lo hizo. Ojalá lo hicieran todos los demás presidentes de comunidades en esa casa del deporte español que es el COE y ante el sanedrín de todos sus miembros. Sería un bonito ejercicio ése de rendir cuentas a las fuerzas vivas del deporte español. Las puertas están abiertas.
