Empate a nada con un Depor sin gol
Óscar logró la igualada tras un tanto en propia meta de Jonathan

Es el Valladolid un equipo digno, entretenido de ver y trabajado. Sin lujos y con tres o cuatro jugadores notables que se buscan y complican al rival. Atrás no se complica y arriba no se adorna. En definitiva, un adversario afilado. Enfrente, y buscando solventar el asunto de la anemia ofensiva, Irureta alineó un trío desbordante de talento en el perfil izquierdo (Fran, Valerón, Tristán). En la derecha Scaloni sumaba coraje a la ecuación. Pero el balón fue vallisoletano. Los de Vázquez, escorados a la derecha, donde Sales aplica con picardía el manual del extremo (ora centro, ora regate, ora diagonal), se presentaba con comodidad en el área. Un disparo tras una exquisitez de Valerón y una falta lejana de Sergio trataban de equilibrar la pegada de Makukula, el Drogba pucelano. Pasado el ecuador de la primera parte, Duscher se cruzó tarde en el área y Óscar se dejó caer, según Pérez Burrull. Segundos después Jesús hizo lucirse a un Molina desasistido. Con los equipos cojos (ni banda zurda en los locales, ni diestra en los deportivistas), las sociedades locales superaban a las individualidades visitantes. En un delicioso centro de Fran, Tristán esbozó un taconazo que se fue fuera. El fútbol artesanal del Depor comenzaba a equilibrar la balanza ante el fútbol industrial de los de casa.
La segunda parte amaneció gélida hasta que Héctor, que siempre reporta beneficios en ataque, centró al área, donde Jonathan remató a su propia portería. Gol. Tercero consecutivo en propia meta de un rival del Depor. Jabo dice que es mérito del equipo y, desde luego, mérito sí que tiene. El Valladolid estiró líneas y su valentía encontró premio en el 65 cuando Óscar cabeceó a la red. El Depor estaba sonado. Los pucelanos buscaban un tanto y Jabo les buscó las cosquillas retirando talento y apostando por la velocidad de Munitis, Luque y Víctor. El partido estaba roto con un Valladolid desbocado y un Depor desarticulador. Era un intercambio de golpes en el que cualquiera podía meter una buena mano y mandar al adversario a la lona.
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Tercer gol en propia meta a favor del depor
El Deportivo lleva 550 minutos sin que sus delanteros perforen la portería rival, pero por lo menos los tantos de los rivales le permiten seguir vivo. El gol de Jonathan es el tercero en propia meta después de los dos de Jauregui en el partido ante la Real Sociedad.