Demasiados errores en la Davis
Perder la Davis contra Australia, en su casa y en hierba, estaba dentro de las posibilidades. Pero a la vista de cómo se desarrollaron los partidos, lo mismo la perdimos nosotros en vez de ganarla los australianos. Basta con señalar un detalle: Ferrero perdió 6-0 el último set. Para que Ferrero pierda un set por 6-0 tiene que pasar algo muy gordo. Ferrero llevaba jugados 1.028 sets antes de ese set maldito que significó la derrota. De esos 1.028 había perdido 362 y sólo uno, ¡uno de 362!, por 6-0. ¡Qué casualidad! También en Copa Davis. Ante El Aynaoui el 10 de febrero del año pasado. Perdió el partido, pero se ganó la eliminatoria con Marruecos. No pasó nada.
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Ahora volvió a perder 6-0 y sí pasó algo: que en ese momento se nos fue la Davis. Ferrero desapareció en ese último set. No será porque no aguanta los quinto sets, pues hasta entonces había disputado 19 y ganado 12. Más o menos como Philippoussis: 20 y 15 victorias. Tampoco cabe hacerle responsable de perder la Davis -aún hubiera estado por ver si Moyá ganaba a Hewitt-, pero hay un hecho probado: Ferrero actuó por debajo de sus posibilidades. Dos partidos, dos derrotas; las dos en el quinto set. Se eligió a un jugador mermado ante otro más inexperto pero en plenitud de facultades. Podía haber salido bien, pero salió mal.
Como también salió mal lo del doble. Un ridículo. La falta de compenetración es una excusa. Arthurs y Woodbridge habían jugado juntos sólo tres partidos en todo el año y arrasaron. Lo que pasa es que ellos son especialistas y los nuestros, no, por falta de planificación. Tenemos en el circuito de la ATP a 18 tenistas con más de 25 años dando tumbos y a ninguno se le convence de que el doble también da dinero y prestigio. Arthurs y Woodbridge, jugando cada uno por su lado, se ha embolsado cada uno este año 570.000 dólares, más de lo que ingresan 23 tenistas españoles en el circuito profesional. O sea, que errores ha habido. A rectificarlos.
